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El coste de tu viaje

La pregunta del millón antes de salir de viaje viene a ser ¿por mi cuenta o por agencia?. Ambas experiencias son bastante distintas y la elección depende de muchos factores, por ejemplo si uno prefiere ir a su propia bola o disfruta cuando se mueve en grupos, si el país destino es más o menos sencillo de manejar y se controla el idioma o se antepone el moverse libremente a las ganas de no preocuparse por nada. Sin embargo, lo más objetivo de discutir el el precio: ¿es más barato ir a nuestra cuenta y riesgo que apoquinar en la agencia de turno? Usualmente, la respuesta más directa es “no”, pero hay que considerar como se invierte nuestro dinero en ambos casos. A continuación voy a intentar hacer un resumen de cómo lo veo yo, siempre teniendo en cuenta que no he trabajado jamás en agencias y, por tanto, esa parte es especulativa.

Empezamos por la parte sencilla: cuando uno se prepara su viaje. Los gastos, así a grosso modo, se pueden resumir en llegar al sitio destino, los hoteles que se vayan usando por el camino, las comidas diarias y otros gastos, que incluyen moverse en destino de un lado a otro (autobus, taxi, tren, barco, etc) y pagar las entradas a atracciones varias. Todo esto nos lo guisamos y nos lo comemos nosotros, generalmente tirando de Internet para transporte y hoteles e improvisando en destino para lo demás (y también tirando de Internet allí, para qué nos vamos a engañar).

Veamos ahora cómo entiendo yo que se distribuye el dinero que pagamos en la agencia por el viaje equivalente.Para empezar, si no ando muy equivocada, en un viaje organizado hay muchas partes que se subcontratan unas a otras. De forma, oportunamente, si una falla puede largarle la responsabilidad a otra cualquiera: ¿que te cambian el hotel? habla con la agencia; ¿que las comidas son malas? quéjate al mayorista; ¿que no te gusta el guía? ya lo tendremos en cuenta para próximos viajes. Y tú, mientras, a verlas pasar.

La estructura que yo entreveo incluye agencia, mayorista y minorista. Cada uno se queda un porcentaje del total y, si no lo entiendo mal, viene a funcionar así. Supongamos que vas a comprar naranjas. El minorista viene a ser el agricultor, el mayorista es la cooperativa y la agencia es el supermercado. Como regla base, si la compañía te suena mucho -como el Corte Inglés o Halcón Viajes-, es agencia, si has oído hablar de ella -como Mapa Tours, Travelplan o Catai- es mayorista y si no tienes ni el nombre, ya sabes.

El minorista funciona como una especie de agencia local que es en último extremo el que monta el viaje. Entre sus atribuciones parece estar pagar el bus y el conductor, encargarse de diseñar las visitas y comprar los tickets y contratar a los guías. Nótese que el negocio turístico ha conseguido separar la figura del guía tradicional en dos -doble alegría, doble gasto-: el que va en el bus contigo contándote lo que se le ocurre y resolviendo lo que pueda pasar (tour operador) y el que te explica la ciudad o el monumento de turno, que tiene que ser local. Gran parte de tu satisfacción con el viaje va a estar en el tour operador, así que más vale que sea bueno/a. Si este es el caso, es costumbre dejar propina. Si no lo es, la va a esperar igual, pero tú mismo.

Un minorista puede vender sus servicios a varios mayoristas. Esto significa que el que paga el viaje al doble por ir al mayorista “de lujo” puede encontrarse codo con codo con el que lo pagó a precio mínimo con mayorista semi-desconocido por Internet, con diferencia en los hoteles a lo sumo y, la mayoría de las veces, ni eso, ya que en sitios pequeños los hoteles son los que son y no hay más. El mayorista entiendo yo que se encarga de contratar al minorista de turno, organizar vuelos (charter si es viable para que le salga más barato) y reservar hoteles (al mogollón para reducir precios). Me queda la duda de si las comidas las reservan ellos o los minoristas, porque siempre se echan la culpa unos a otros. Igual los almuerzos le caen al minorista y las cenas, que muchas veces son en hotel, al mayorista y así todos contentos arruinando el apetito al pobre viajero.

Finalmente, la agencia es el equivalente a una tienda: maneja varios mayoristas y te ofrece los viajes al precio que estos pongan. En teoría, la diferencia de precio está en la calidad pero en muchas ocasiones, como en la ropa, simplemente está en la “etiqueta”, porque en destino el minorista acabará siendo el mismo.

Llegados a este punto, cabe esperar que los precios sean equivalentes. En los viajes organizados se consiguen descuentos “al bulto”, pero hay que pagar bastantes intermediarios. En este sentido y a la hora de escoger, la mayor ventaja cuando uno va a su cuenta y riesgo es la libertad. Libertad de levantarte cuando quieras, quedarte en los sitios el tiempo que prefieras y comer lo que te de la gana. Por contra, llevarás la preocupación de tener que prepararte el viaje de antemano (o ir a lo loco, que a veces es divertido), hacer todas las cosas del mundo y corres el riesgo de perderte cosas interesantes por el camino. Parece justo. Sin embargo …

Y aquí es donde viene la lista de trucos sucios para maximizar los beneficios de cada intermediario que hacen que, para mí, siempre sea mejor la opción a propia cuenta y riesgo. Ahí van unas cuantas:

-Hoteles: Sean de 5 estrellas o de 3, está claro que cuanto más lejos del centro de la ciudad se encuentren, más baratos serán los hoteles, así que ya hace tiempo que los mayoristas han decidido que la mejor ubicación es … las afueras. Total, a ellos les da igual, te llevan allí en el bus, pero prepárate a encerrarte a partir de las 6 de la tarde o a gastarte 50 o 60 pavos en taxis si es que quieres ver vida más allá de la compañía que lleves de serie.

-Comidas: Hay que entender que no en cualquier sitio pueden darle de comer a 6o personas al mismo tiempo y que, evidentemente, el menú va a ser de comedor universitario, pero hay comidas y comidas. En un Londres o un París puedes llegar a entenderlo pero cuando en una ciudad donde por tu cuenta comer a 5 tenedores te puede salir a 10 euros te ponen una mini-ensalada y el clásico pollo-a-la-salsa-desconocida o cerdo-textura-zapatilla, tienes claro que acabas de convertirte en ganado.

-Las clásicas paradas en “artesanos”: No nos llamemos a engaño. Cuando el tour operador te dice que te va a llevar a ver cómo hacen este producto o el otro -tipiquísimo, al parecer- donde además te van a hacer la rebaja del siglo porque tú lo vales, no hay que tener más de tres neuronas funcionales para saber que el minorista saca tajada de todo lo que compres ahí. Y que de barato, poco o nada. Eso si, para que no te puedas escapar, te dejarán una hora en una tienda gigante en mitad de ninguna parte: o compras, o te sientas a mirar la autovía. Y esto después de haberte hecho visitar el palacio de no-se-cuantos o el museo de-tal-y-cual -que es lo que tú venías a ver en realidad- en media hora porque “tenemos una agenda muy apretada”. Manda bemoles.

-Los interminables días de autobus: Si bien el bus es comodísimo para distancias cortas y te hace ahorrar un montón de tiempo, mucho cuidado con apuntarse a un viaje de esos en que te haces 5 países en una semana: pasarás la mayor parte del tiempo encogido en un asiento de autobus o esperando colas monumentales en el baño de un garito de carretera después de haberte dado el madrugón de turno para cruzar el equivalente a España en 14 horas. Y además, después del segundo día, te tocará aguantar las peleas estilo parvulario para ver quien se sienta en los primeros asientos. Si está muy lejos, tren o avión es lo suyo: tu tiempo de vacaciones vale más que el extra que te vas a dejar.

En resumidas cuentas, cada cual a lo suyo, pero sabiendo uno lo que se va a encontrar.

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Adaptador de enchufe todo a 100

¿Alguno ha tenido la desgracia de llegar a un pais cualquiera y encontrarse con que el cargador del móvil, el portatil, el secador y la cámara de fotos no entran en los enchufes? ¡Pues bienvenidos al club, chatos! Si hay por ahí alguien que piensa aquello de “a mi con esa no me pillan, que yo me he comprao un adaptador que me pasa hasta la corriente continua a discreta, mire usted”, que sepa que nadie está libre de dejarse fuera de la maleta en el último momento el cepillo de dientes, el peine y el dichoso conversor que tanto nos costó conseguir. Y es que comprarse un cacharro de éstos que sirva para todos los enchufes no es trivial y, mucho menos, barato. Nuestros amiguetes en Paso Noroeste nos explican largo y tendido que enchufe se usa en cada pais del mundo y el Deal Extreme, por ejemplo, te traen (probablemente a pie) sin gastos de envio el cacharro relativamente barato a tu casa (o no, depende de que pie se levanten). La gracia del asunto es que igual el adaptador sigue en tu casa, pero tu estás en tu hotel de Jiuston soltando maldiciones. Sobre todo porque: i) fuera del aeropuerto no es fácil conseguir un conversor; y ii) en el aeropuerto es más fácil, pero te lo cobran con tarjeta platino. ¡Y anda que no da coraje dejarse un pastón en OTRO conversor, porque sino durante el viaje volveremos a la Edad de Piedra digital!

Pero no os asusteis, niños, porque aquí llega la solución. Para arreglar todos nuestros problemas sólo hace falta un supermercado cualquiera, unas tijeras pequeñas (que espero que hayais facturado, porque si no tocará comprarlas también) y poco o ningún reparo a electrocutarnos ligeramente. Todo sea por la corriente. Los pasos a seguir son éstos:

-Ir al supermercado (y que esté abierto, claro)

-Comprar NO un adaptador (que no va a haber, de todas formas) sino un ALARGADOR, que hay en cualquier parte, cuesta nada y menos y, mira por donde, si que encaja en los enchufes locales.

-Ahora, ya en el hotel, viene la parte divertida. Cortamos un extremo del alargador (la hembra). Pelamos los cables correspondientes al trozo con el macho y montamos en cada uno de ellos un nudo estilo horca, que acoplaremos después en el enchufe de nuestro sufrido aparato. ¡Mucho cuidado de que los hilos no se toquen entre ellos! Luego no digais que no vais avisados 😛

Ala, ahí va una fotillo y todo para que veais que yo lo he probado en mis carnes.

Baratito, baratito para una emergencia que se tercie. Eso si, no nos hacemos responsables de si alguien se queda pegado al enchufe, que ya somos todos mayorcitos.


Alquiler de coche for dummies

Si, si, lo de alquilar un coche pinta muy facil, con sus reservas por Internet y todo, pero, según sitio, lugar y experiencia del intrépido viajero, la cosa puede pintar peor que un corte de luz en un Madrid-Barca. Y es que la letra pequeña de los rent-a-car tiene mucho de pequeña y poco de letra, porque la mitad de lo que habría que saber no viene en el contrato. Vamos por partes:

FASE 1: ¿COCHE ALQUILADO?¿Y ESO QUE ES?

Pues si, amiguitos, es una cosa con ruedas y volante igualita que la que tenemos en casa … o casi. Y digo casi porque, como no es nuestra, cuando firmamos ese papelito tan gracioso que nos dan a cambio de las llaves, hay que tener unas cuantas cosillas en cuenta que afectan, fijese usted, al precio del alquiler y que pueden hacer que esa oferta tan maja que cogisteis por Internet os acabe costando un primogénito. Mirad bien el contrato y buscad:

Kilometraje ilimitado: ésta primera es de novato, pero aún hay quien pica. Resulta que el precio del día, ese que tan barato parecía, sólo vale cuando devolveis el coche de marras con menos de 100 km. Claro, y que más, como que uno alquila un coche para ir a comprar al supermercado .. Pues a partir de la cota prefijada, como si de un gremlim se tratara, el coste se multiplica tendiendo a infinito y al final resulta que costaba 5 veces más que el de al lado, que no lo cogimos por ahorrarnos 15 EUR.

Segundo (o más) conductor: pues resulta que es más caro que conduzcan dos que uno aunque el coche sea el mismo y además tarifica por día, así que salvo que querais que el mismo de siempre cargue con la tarea en plan chofer de Ferrero Rocher (y ya se que quereis, granujas, pero cualquier día os deja en la estacada), acordaros de sumar al montante el importe correspondiente. O entrenad para cambiar muy rápido de conductor si es que os para un policía.

Esa raya ya estaba ahí: ésta tampoco os pillará desprevenidos a la mayoría. Cuando en el alquiler os den el coche, os tienen que dar también un papelito donde están detalladas con circulos y cruces, igualito que en el parte de siniestro, cada rayita, bollo o desperfecto que tenga el vehículo cuando os lo entregan. Procurad comprobar que no haya más, ya que el que lo haya entregado antes probablemente haya intentado pasar de incógnito cualquier cosilla que le haya podido hacer y en el rent no dudarán en colgarosla a vosotros si es que no viene en el papel de marras. Es más, salvo que lleveis seguro a todo riesgo, procurad que al entregar examinen el coche enfrente vuestra, no sea que luego os quieran colgar lo que no habeis hecho (si lo habeis hecho, olvidad ésto último, disimulad por si cuela y dejádselo al siguiente).

El depósito lleno: y este es el último timo en que pica el principiante. Aquello que parecía tan conveniente de que nos dieran el depósito lleno y lo devolvieramos tal cual, resulta que no es tan obvio cuando uno vuelve tarde, con prisas y sin saber dónde leches está la gasolinera más cercana. Y no os lleveis a engaños, llenar hay que llenar, o conoceremos la auténtica extensión de la frase “total, si sólo es una raya, ¿qué puede costar?” Pues, al menos, el triple que en una gasolinera y a partir de ahí, ¡hasta el infinitooo y más allaaaaaaaá!

FASE 2: UY, ES LA PRIMERA VEZ QUE ALQUILO UN COCHE EN EL EXTRANJERO, TENGO MIEDOOOOOO …

Pues no hay problema, para eso ya me ha pasado todo a mi. Aqui van unos sencillos consejos que te harán la vida más fácil.

-El primero, si viajas, no conduzcas. Esto es, si vas por los circuitos bien conectados por trenes y no tienes pensado salirte de lo habitual, como un Florencia desde Roma o algo así. Alquilar el coche supone además aparcarlo -y si te parecen caros los SAREs en España …- y apoquinar una pasta gansa en cada uno de los peajes que tanto abundan en el territorio europeo y americano. Si puedes llegar en tren, te va a salir más barato y te estresarás menos.

No, en serio. No conduzcas. Si puedes llegar en tren, en territorio civilizado (así te alejes del Mediterráneo) hay controles de velocidad por todas partes, y las multas europeas si que te llegan a casa. Por no hablar de las norteamericanas, que pueden llegar a que te quedes sin pasaporte o a que te encañonen. Claro, siempre nos queda Portugal, Italia, Marruecos o Grecia. Y sus magníficas autovías de 5 carriles, el que va, el que viene, el que pisa la linea de enmedio y los dos arcenes. Por no hablar de los encuentros con esos entrañables personajes como el camionero del infierno, el abuelo suicida, el cani velocista … Y para los intrépidos exploradores que no temen adentrarse en carreteras secundarias, sólo comentar que los bajos del coche no los cubre ningún seguro. Luego no lloreis.

– Tercero: a mi me da igual, yo pienso ir en coche. Si este es el caso y estás en cualquier lado que no sea estilo Alemania, las palabras mágicas son seguro a todo riesgo. Si, cuesta una pasta, pero al menos la VISA no te morderá la pierna cada vez que te adelante un cuatro latas por la derecha o se quede mirando el coche ESE tipo cuando lo dejas aparcado enfrente del monumento de turno. Cuidadito con la modalidad del seguro, que hay varias. Algunos se contratan a través de terceros, y suponen que si pasa cualquier cosa, uno paga por adelantado y reclama a la aseguradora a la vuelta. Y a esperar, claro. Otra es la de cobertura total hasta un limite de daños, a partir del cual pagarás como un campeón. La contraria también existe: si te das un piñazo, te cubren, pero si le cascas un rayón al coche, pagas tú. Y los bajos no se cubren. Por cierto, si tienes una tarjeta chachi de crédito de esa de metales o piedras preciosas, igual te cubre el seguro, así que habla con tu agencia y que te informen, que pagar por ná es tontería.

-Cuarto: NUNCA devuelvas el coche tarde. Te cobrarán el día entero. Y asegurate de que el lugar donde tienes que depositarlo abre hasta la hora que tu vuelves. Si lo has alquilado hasta las 10p.m., pero cierran a las 8, de poco te va a servir intentar explicarlo.

FASE 3: YO YA LO HE ALQUILAOOO TOOOOOOO!!!DAME UN QUITANIEVES TUNEAO Y CON MP4!!

Pues aun en el modo avanzado, uno siempre acaba picando en alguna cosa que otra, y es que las compañías de coches las carga el diablo. Aquí van los últimos consejillos por experiencia propia.

– Primero: Compañias grandes vs pequeñas. Cuando toca tirar de Internet para ver que alquilamos, uno tiende a pensar que Hertz, Europcar o Avis no nos van a dejar en la estacada, tienen un nombre que mantener. Si, un nombre y una legión de abogados que convertirán cualquier queja en una bola de papel en la papelera más cercana. Cierto es que los coches serán más nuevos -y seguros- que en compañías pequeñas y que tienen la ventaja adicional de poder coger y soltar el coche en sitios distintos, pero cuidadito con las reservas, ya que en ciudades grandes tienen la rara virtud de pasárselas por el forro y alegar, cuando llevas tres horas esperando tu coche del sábado a las 8, que si quieres, puedes devolverlo a cambio el domingo a las 3 de la mañana. Pues muchas gracias, mire usted. A mi en particular eso me ha pasado en Roma con todas las grandes menos Europcar, pero la noche es joven, que se dice. En cuanto a las compañías pequeñas, en general son más formales con las reservas y te suelen llevar y recoger el coche donde tú quieras, hotel incluido -ahorrándote así la combinación más cómoda a efectos de no probar el tráfico de nuestras urbes más importantes: aeropuertos o estaciones-, pero te la juegas a la carta más alta. El coche puede ser desde un cacharro inservible hasta algo totalmente distinto a por lo que has pagado (ejemplo: 4×4 en los Andes con la correa del ventilador averiada cambiado cuatro horas después por ranchera hecha polvo) y te puedes encontrar con que la cobertura del seguro no es exactamente lo que tú creías (probad Bali, por ejemplo). En fin, como en tantas otras cosas, aquí la regla es que no hay regla. Afortunadamente, muchas web tienen puntuaciones de esas tipo estrellita, que pueden ayudarnos a elegir lo que vote la mayoría (que miedo).

-Segundo: Paises locos al volante. Si, si, puede que seas conductor de rally y que hayas subido a esquiar sin cadenas, o incluso que hayas aparcado en mitad de la arena de la playa para hacer esa moraga y hayas conseguido sacar sin grua el coche luego. Hasta, no lo quiera Dios, igual has cambiado una rueda tu solo. Pero, creeme,, amiguito, hay paises donde no querrás encontrarte al volante. Para muestra un botón:

-China: La densidad de tráfico aquí es como cualquier otra densidad, caben dos coches por metro cuadrado y asi te haces amigo del conductor de al lado. En Beijing, un trayecto de 5 minutos en metro puede llevarte unas 2 horitas en superficie, con bicis suicidas pasando a derecha e izquierda. Y si piensas que fuera de las grandes ciudades es mejor, recuerda que los carriles están pintados por motivos únicamente decorativos y que las direcciones son meras sugerencias.

-Cuba: La primera en la frente, los coches pequeños son muuucho mas caros que los grandes porque … chupan menos gasolina, claro está. Ojo al depósito o te acabará saliendo más caro el collar que el perro. Mucho más divertido, sin embargo, es que la autopista de la Habana se acaba abruptamente a unos 50 km de la Habana dirección Pinar del Río para transformarse en un camino de tierra que, más pronto que tarde, deja de estar uniformemente pisado. A partir de ahí, desde señoras tendiendo la ropa en mitad del camino hasta gorrinos dándose un saludable baño en los muchos charcos que te encuentras. Un sinfin de diversión.

-Grecia: El país donde cualquier carretera es una autovía de cinco carriles: el derecho, el izquierdo, los dos arcenes y el espacio que queda en medio donde están pintadas (a saber para qué) las lineas. Y si les dieran un Formula 1 a los abueletes griegos, Alonso se quedaría en el paro fijo.

-Marruecos-Egipto: Aquí da miedo hasta coger taxis, esto es como conducir en el Grand Theft Auto, pero como si robaras los coches en una peli apocaliptica en vez de en Miami. Y todo amenizado con la radio local, que repite la misma canción hasta que la puedes tatarear en árabe. Aquí la gente no se pita para insultarse, sino para localizarse por el oido, como los murciélagos. La prioridad la tiene el que primero mete el morro y tiene el coche más prescindible.

-Los Andes: Divertido, este sitio. Lo primero, llevar tanques de gasolina de sobra en la parte de atrás del coche y comprobar a ciencia cierta que sabes cambiar las ruedas de una ranchera. Si te quedas tirado en la carretera, te dará tiempo a domesticar llamas antes de que alguien te encuentre. Y los 25 grados bajo cero por las noches tampoco ayudan. Eso si, es tradición recoger y llevar un rato a cualquiera que te encuentres por la carretera, asi que con algo de suerte, la rueda te la cambiará él (verídico como la vida misma). Y cuidado con meter la rueda en un geyser (más verídico aún, ¿verdad, Ana? :D)

Tercero: ¿Quien necesita cerebro teniendo GPS?. Cuanto daño han hecho los cacharros a nuestra generación. Y es que cuando uno se iba de viaje hace tiempo, se estudiaba primero el recorrido, preparaba mapas, prestaba mil ojos a las indicaciones y, ante la duda, paraba a preguntar en las gasolineras. Hoy en dia se le da el camino al GPS, chupas la ventosa y lo pegas en mitad del cristal y te fias a pie juntillas de un cacharro al que lo unico que le importa es que no se le acabe la bateria. Y luego pasa lo que pasa: la mitad de las calles de fuera de tu pais no están en los mapas, sólo marca carreteras de peaje, nunca tiene en cuenta las obras (y en el Mediterráneo, SIEMPRE hay obras), de repente te encuentras fuera del mapa, te dice que has llegado y tú estás en mitad de la campiña … en fin, lo normal para un cacharro que, la mitad de las veces, está basado en Windows. Aunque sea, llevaros impresos los mapas de Google. Como el papel, no hay nada.