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¡Verano Azul!

Vuelve el verano, vuelve la casposa programacion televisiva veraniega y, por supuesto, vuelve el pueblecito playero de turno, donde cada año nos sorprenden con nuevos e interesantes sistemas para sacarnos las pelas como si nos encontraramos en Malibu Beach aunque tengamos que bailar la danza del sable para entrar en el agua con esos pedazos de chinorros que nos venden como arena y casi mejor sea entrar sin lentillas para no ver qué puede estar flotando en el agua.

En Almuñecar, costa de Granada para servirles, ya nos tenian acostumbrados a lo habitual en estos lares: precios abusivos en los supermercados y restaurantes, contribución a precio de Central Park, New York, porteros que esperan propina por hacer durante un mes lo que cobran por hacer todo el año … en fin, nada asombroso. Sin embargo, este año el ayuntamiento ha traido una novedad a nuestras playas. ¡Han pintado el pueblo entero de azul! Si el maltratado turista creia que lo tenia complicado con las obras de los ultimos 4 años en el paseo, que hacian que llegar al mar fuera como el desembarco de Normandia, que se prepare ahora a pagar las obritas de marras: 300 euretes cuesta aparcar alli el mes de agosto. Y se lo que direis, mi avispados amigos: yo dejo el coche en la calle y con una lona me apaño. Pues ya me direis donde, porque toda la linea de costa -TODA- se ha transformado por arte de magia municipal en zona azul, con sus parquimetros y todo, y bien que la vigilan, los puñeteros. 50 euretes al dia de multa y avisados quedais que los parquimetros cuentan el tiempo de menos. Eso si, todo rumbosos te dejan una nota diciendote que puedes anular la multa de marras enviando 15 o 20 euros junto con la nota del parquimetro siempre y cuando no haya pasado mas de una horita desde el supuesto. Por ahora mis amiguetes van por 150 euros en un fin de semana y contando.

Asi que, amigos mios, si pensais venir a remojaros estos dias, tirad de autobus, os saldra MUCHO mas barato. Es mas, si teneis que traer a la parentela, la tabla de surf o los dos pastores alemanes entrados en kilos, venid en coche, depositadlos y largaros a aparcar al pueblo mas proximo con parada de autobus. ¡No digais que no vais avisados!


Skywalkers en el gran Cañon

Hace un tiempecillo que abrieron en el Gran Cañon una nueva atracción para sacarle los cuartos al turista incauto: el Skywalk. Se trata de una pasarela con suelo trasparente y forma de herradura que se adentra en el abismo para que todo aquel que quiera soltar entre los 30 y 40 euretes de rigor pueda contemplar el rio bajo sus pies.

Supuestamente, no recomendable para los que sufren de vertigo, pero, en realidad, es mas bien contraindicado para los que tengan claustrofobia, porque no queda un centimetro de suelo que no este ocupado por gente empujándose unos a otros mientras los hualapai, explotando el tema como explotan el resto del parque, nos conducen en plan ganado con prisa pero sin pausa a cruzar de un lado a otro, pararte donde te sacan la foto y montar la cola en la salida para ver si quieres soltar otros 10 pavos por tener en copia la cara de gilipollas que se te ha quedado al darte cuenta demasiado tarde de que te han tomado el pelo (otra vez). A ver, el Gran Cañon es espectacular y estaria genial recorrerlo si no estuviese medido al milimetro donde puedes pisar y hacia donde tienes que mirar. Toda la explotacion de los hualapais estos resulta un montaje en plan parque de atracciones donde no puedes sacar los brazos fuera del asiento. Además, tienes que pagar por packs completos, incluyendo una comida que no hubiera ingerido ni en mis peores dias de ayuno forzoso.

Y por si a alguien el aviso le llega tarde, podeis conformaros pensando que yo pague dos veces. Por mi y por mi hermana, que como os podeis imaginar por la cara que tiene en la foto, decidio en el ultimo momento que pasaba de subirse porque le daba miedo. Y no hay fotos en la plataforma porque, claro, para que dejarte usar tu camara si te pueden saquear con la suya. Un robo a mano armada, vamos. Yo no fui capaz de organizarlo por falta de tiempo y porque mi hermana es alergica al ejercicio fisico, pero si alguno quiere ir al Gran Cañon, que huya como del diablo de los paquetes organizados y tire millas por su cuenta (y suelas).  O no digais que no os lo advertí.


Ryan-se mientras puedan …

¡¡Malditos, malditos vuelos de Ryanair!!

No me extraña que muchas de las webs de venta de billetes no suelten prenda sobre qué compañía low cost te lleva de acá para allá, porque visto lo visto, salvo los raros casos reales de viajes por 30 EUR I/V, que suelen ir ligados a salir a las 4 de la mañana u otras cosas peores, a esta gente no le compraría ni su madre.

Y es que en lugar de trabucos, llevarán datafonos, pero de casta le viene al galgo y de Drake al hijo de la Gran Bretaña. Si señores, lo barato sale caro a poco que te descuides. Y aquí va el top-ten de la empresa, para que lo tengais en cuenta cuando, por ahorraros 30 euros, penseis siquiera en pillar una cosa de éstas. ¡Y es que esta gente es la que queria vender plazas de pie, agarraos a una barra como si fuesemos en el 20 al curro!

Punto 1: Leete la letra pequeñica: que te van a cobrar hasta por usar el IExplorer. Tendrás que apoquinar extra por bultos, asientos y, lo que es peor, por pagar con tarjeta de crédito. O de débito. O lo que sea. Más lo que te cobre la web de viajes, si te ha hecho la faena otro.

Punto 2: ¿En serio que no has impreso la tarjeta de embarque en tu casa? Pues la primera en la frente. Por 20 EUR de nada te la imprimen alli mismo. Por lo que vale, podía venir en papel de 300 gr y caligrafiada por un maestro japonés, pero, chico, es eso o aprender a escribir en Times New Roman con un Pilot.

Punto 3: Ellos no se retrasan: es que te adelantas tú. Los vuelos van y vienen y mientras tanto se entretienen, asi que la excusa para los retrasos será algo así como “tenemos un retraso porque el avión llegó tarde”. Yo diría que creen que el retraso lo tenemos nosotros.

Punto 4: ¡Tonto el último! Y, por cierto, olvidate de escoger asiento. A no ser que lleves la VISA a mano, claro, que pagando te dejan sentarte en el asiento del copiloto. Aquí se entra en plan estampida tejana. Al menos hasta llegar al mostrador, donde …

Punto 5: Registro milimétrico del bulto de mano. De acuerdo a la unidad internacional de platino e iridio, a precio de éste te cobran todo lo que lleves en la mano más allá de una mochila grande o una maleta de un día pequeña. ¿Creías que eso no incluía el Duty Free? Ay, ¡pardillo! Suelta las botellicas y el chocolate en barra, que mejor lo importas por DHL que cargarlo en el avión. Y, señoras, efectivamente el bolso también cuenta.

Punto 6: Asientos de tamaño click de Famobil. Si mides más de 1.70, no cabes. Si mides menos, probablemente tampoco. Pero asi caben más filas, ¿ves?

Punto 7: Publicidad 24 horas: No contentos con el embarque que te han hecho hacer, ahora tendrás que aguantar la teletienda durante todo el trayecto, donde te dan por megafonía el precio de todo lo que les ha cabido en el avión con aquello de aligerarte los bultos de mano. Hasta el aterrizaje tienes para rato.

Punto 8: Aeropuertos tan lejanos que necesitarás otro vuelo para llegar a la ciudad. Si cuanto más cerca aparcas el avión de un núcleo habitado, más cara es la tasa de aeropuertos, demos gracias de que en Groenlandia no se pueda aterrizar el 70% del tiempo.

Punto 9: Y encima, del avión a la terminal a pata. ¿Para qué gastar dinero en autobus, si ya llevas mucho rato sentado? Así haces ejercicio y no te da el mal de la clase turista (si es que en Ryanair hubiera otra).

Punto 10: ¿Y que te ha parecido el aterrizaje? Porque pa mi que esta gente planea la última parte del viaje para ahorrar combustible. Mucha confianza no dan, no …

Y, por último, no se si será en todos los vuelos, pero, chicos, id al baño antes de salir como os decía papi antes de montar en coche, porque al menos en algunos, el aseo se paga … caro.


Sirvase usted mismo: Gasolineras romanas

Inagurando hoy una sección, porque tengo el timo calentito, niños y niñas, procedo a daros indicaciones de lo que NO debeis hacer o, si haceis de todos modos, al menos hagais advertidos. Y no, no es eso en lo que estais pensando sino … ¡LAS TOMADURAS DE PELO VIAJERAS! Y, si, muchas las he sufrido en carne propia y otras las he visto en primera persona, porque por mucho que uno corra siempre hay otro que va más deprisa, pero, aprended de mi experiencia y tened miedo. Muuucho miedo.

Empezamos en Roma, ciudad donde lo último que alguien con dos neuronas en términos conversacionales debe hacer es alquilar un coche. Y, aún asi, lo hacemos. Como todo el mundo sabe, devolver un coche al rent con el depósito a medio llenar puede costarnos no ya un ojo de la cara, sino incluso uno de esos organos pequeñajos que dan cosas acabadas en -ina (como la gasolina). Evidentemente, llenar fuera de Roma o dentro puede significar hasta 20 céntimos por litro, pero lo peor no es eso. Nooooo. Son … ELLOS.

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Normalmente, dentro de Roma no hay gasolineras de verdad, con sus chicles, y su anticongelante y todos sus complementos, sino surtidores automáticos que, agárrese usted, no valen para llenar, sino que dan el importe justo que uno le ha metido usando los billetes más planchados que tenga a mano en los bolsillos. Pero no están solas … Allí acechan … ¡los timadores gasolineros!

Cuando uno llega a la gasolinera, allí sentado está este especimen a la espera de su presa que, ingenua, piensa que el individuo en cuestión es un trabajador de los surtidores. Pero no. Es un tipo anónimo que, silla plegable en mano y chaleco reflectante de los chinos al cuerpo, se acopla allí todo el día y espera al conductor pardillo, explicándole como funciona el cacharro y solicitando amablemente que apoquine el dinero que pensaba meterle al depósito. Cuando acaba, ándense con ojo, el individuo le pedirá UNA PROPINA por algo que hubiera preferido hacer usted solo. Y cuidadito con escatimar, o el predador lo perseguirá por la via al grito de stronzzo hasta que pise el acelerador.

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Sin embargo, lo más grave no es eso. Los más avispados ya habrán notado el truco del asunto, pero una servidora se lo encontró por primera vez anteayer. Generalmente, con mi metro ochenta y pocos aprovecho cualquier parada de coche para salir y estirar piernas, con lo que suelo estar de frente al siniestro gasolinero mientras lleva a cabo su labor. Sin embargo, con el tormentón del Roma del día de todos los Santos y por aquello de que ya me había duchado ese día, mi compi de pardillaje y yo optamos por, ya que de la propina no nos salvaba ni el tato, permanecer en el interior del coche mientras este individuo introducía los 20 euretes que le habíamos dado para completar el depósito. Ni un minuto más tarde, toque a la ventanilla y

-“Presto”

-“¿Yaaaa?”

-“No se ha llenado”

-“No. Deme otros 20 euros”

Y, efectivamente, una comprobación del depósito muestra que apenas ha subido. Y aunque seamos medio tontos, no somos tontos del todo. Cuando uno no mira la cantidad que el sujeto en cuestión ha metido en el depósito mientras lo hace, la probabilidad de que la mayor parte de ésta vaya a parar a su bolsillo es directamente proporcional a la cara de extranjero que uno tenga. Asi que, niños y niñas, si vais a Roma rellenad el depósito ANTES de llegar a la ciudad en surtidores de los de toda la vida y, si no podeis evitarlo, hacedlo vosotros mismos y no acepteis jamás la ayuda de estos tipos. Y, si tampoco ésto podeis evitar, no despegueis la vista del indicador del surtidor durante todo el proceso. O, como última instancia, consolaros sabiendo que estais pagando la universidad de los hijos (de p***) de estos tipos.