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Cuadernos de viaje: Turquía

Para abrir la semana, os dejo uno de mis cuadernos de viaje completos: Turquía. Siempre había tenido ganas de ver la Capadocia, pero al final la sorpresa fue Estambul, que me gustó mucho más de lo que esperaba. ¡Me lo apunto para volver!


Dibujando en Turquía

Buff, hace siglos que no actualizo esto, con aquello de que hay que trabajar para comer y todas esas cosas. Voy a intentar retomar las buenas costumbres y, por lo menos con cierta frecuencia, dejar constancia de por donde voy dejándome caer estos tiempos.

Para coger velocidad y arrancar, voy a empezar con algo fácil: mi cuaderno de viaje de este verano, de los días que eché en Turquía, desde la Capadocia hasta Estambul. A pesar del calor, una ruta interesante, si bien claramente mejor si la hace uno por su cuenta en lugar de en viaje organizado. Sobre viajes organizados ya hablaré más adelante …


Las ruinas de Mérida

Visto el planazo del Puente de diciembre, lejos de deprimirnos en casa, optamos por coche y carretera y nos plantamos -entre otros sitios- en Mérida, ciudad famosa por sus ruinas romanas, su museo arqueológico y su jamón de pata negra. Yo ya había estado allí unas pocas docenas de veces, con aquello de que mi tía vive al lado y además he ido alguna vez al festival de teatro que se celebra en las mismísimas ruinas, pero una visita extra nunca está de más y menos si llevas las acuarelas viajeras contigo:


Como para escribir soy más flojeras que para dibujar, aparte de la socorrida wikipedia, esta vez me he traido el folleto y lo he escaneado en PDF para todos vosotros, sufridos lectores. Así si quereis visitar el conjunto monumental, os lo podeis llevar empollado y dedicaros sólo a dar paseillos por las ruinas. Ahora, a desempolvar libretas viejas de viajes para ver la evolución dibujando el mismo sitio 🙂


Cuadernos de viaje: San Petersburgo (I)

Si, lo reconozco, estoy hecha una floja y no escribo nada últimamente en el blog, pero así termine con unas cuantas cosas del curro me pondré al día. Mientras tanto, os dejo con una nueva entrega de mis cuadernos de viaje, que ahí hay que escribir poco.

El primero es el Hermitage, probablemente el museo más famoso de Rusia. Está ubicado en lo que era el Palacio de Invierno hasta que invitaron a los Romanov a una ración de plomo del bueno aprovechando que el clima tenía la ciudad aislada del campo, donde estaban la mayoría de sus partidarios. Tiene una colección impresionante, pero no tan rusa como otros museos de Moscú. En general, de hecho, San Petersburgo es bastante europea.

Esta es la calle principal de San Petersburgo, donde están la mayoría de comercios, negocios y, en particular, la carísima cafetería de la librería desde donde hice este dibujo, que no le recomiendo a nadie que no sufra de alguna adicción masoquista a los bandoleros. Bonita si que es, pero casi mejor verla de fuera.

El monumento más llamativo de la ciudad es, muy probablemente, la catedral de la Sangre Derramada o, como suelen llamarla los turistas, de la cebolla, por motivos obvios. El nombre le viene por un atentado al zar de turno que tuvo lugar en la zona. Aunque está más chula por fuera que por dentro, merece la pena entrar. Y hasta se puede uno comprar recortables del edificio de esos que se hacen sin tijeras ni pegamento (aunque con mucha, muuuucha paciencia)


Cambodia & Angkor

Buenas noches a todos,

Antes de coger carretera para el fin de semana, os dejo una recomendacion literaria: Cambodia & Angkor, por Chavanat, Elsie y Creedy Smith. Se trata de un cuaderno de viaje bastante completito e ilustrado con acuarelas, polaroids, tickets, billetes, sellos y todas esas cosas que me gustan. Esta narrado en primera persona en plan historieta y me dejo con ganas de haber echado bastante mas tiempo en el pais.

El libro esta editado por Edmbooks, aunque yo lo pille por Amazon despues de comprobar que llevaba el equipaje un poco cargado y que estamos hablando de tapa dura. Seguramente se pueda conseguir mas baratito por eBay o, a lo peor, sin gastos de envio en Book Depository. Yo me hice mi propia libretilla, pero cada vez que veo el libro, me entran mas ganas de coger los TRIA y pintar algo a color …


Cuadernos de viaje: Denali (Alaska) (I)

¡Buenos dias por la mañana! Hoy os dejo con unas cuantas acuarelas del parque natural mas bonito de Alaska: Denali, ubicacion del famoso Mt Kinsley. Si teneis ocasion, no os lo perdais. Hay osos, alces, caribus, pajaros de todo tipo, liebres de las nieves … Y caminos para todos los niveles de trekking! Como consejo personal, quedaos si podeis en el Faith Hill Lodge. Está a unos 15 km de la entrada al parque (y es, por tanto, mucho más barato que los hoteles que hay allí) y el sitio es fenomenal.


Reino Unido (XXVI): Urqhart

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Generalmente, los viajes por el lago Ness llegan hasta el castillo de Urqhart, la ruina más famosa de la zona. Parece que el castillo se construyó para controlar el paso entre Moray Firth en el norte y Loch Linhe en Argyll. Originalmente, el lugar lo ocupaba una fortaleza picta e incluso puede que hubiese antes alguna construcción de la Edad del Hierro. El el 1230, Alan Durward es nombrado lord de Urquhart -nombre aparentemente derivado de “air” and “cairdean” (en los bosques) y que terminó en “Orchar”, pronunciado “Urchart”- y comienza la fortificación. A finales de siglo, Eduardo de Inglaterra ocupa el castillo en su marcha por Escocia y deja allí una guarnición, que duraría lo justo hasta que Robert de Bruce reconquista Escocia algo más tarde. En 1308, Robert regala el castillo a su amigo Sir Thomas Randolph, Earl of Moray, que lo defiende frente a los ataques de Edward Balliol. Eventualmente, el castillo volvería a la corona y jugaría un importante rol en la guerra contra los Lores de las Islas que, no obstante, lo conquistaron fugazmente a mediados del siglo XV. En el XVI, Urqhart siguió cambiando de mano, como la falsa moneda, y destruyéndose poco a poco en el proceso. No volvería a los Urqhart hasta el siglo XVII, cuando éstos lo reconstruyeron. Sin embargo, los Covenanters lo atacaron, robaron y machacaron en 1644, dejándolo prácticamente en ruinas. Ya en el siglo XX el castillo pasaría a manos del estado, que lo abrió al público y lo habilitó tal como está hoy en día. El castillo incluye las ruinas de una torre de homenaje del XVI, portones, edificios de viviendas, murallas mirando el Lago Ness y restos de una gran sala y una capilla a lo largo de 150 metros. Si bien generalmente hay niebla, desde el castillo puede haber una excelente vista del lago y el paseo es bastante agradable de echar.

Salvo por la falta de delicadeza del monstruo, el lago Ness estaba muy bien. Sin embargo, carecía de algo importante: un McDonald. En honor a la verdad, las tres odiabamos las hamburguesas de plástico y las patatas congeladas, pero algo hay en estos sitios que no se encuentra en ningún otro: un baño de señoras donde no hay que dar explicaciones para entrar. Esta interesante característica había convertido a Mercedes en un detector humano de McDonalds, pero, claro, de donde no hay no se puede sacar [34]. A punto de volver a la furgoneta y con un buen rato de camino por delante, mi amiga decidió hacer de tripas corazón y usar una cabina portatil que había por allí suelta. Y debía llevar por ahí suelta bastante tiempo, porque, oye, en cuanto cerró la puerta despertó al ejército en pleno del avispero que se había montado detrás y allí empezaron a dar vueltas a la cabina como X-Wings en torno a la Estrella de la Muerte. Para colmo de males, la furgoneta hizo sonar el claxon. Era hora de recoger amarras. Sin embargo, Mer había oido el nada tranquilizador zumbido en el exterior y se había cerrado en banda y en cerrojo. Y, con los nuevos amigos que la revoloteaban, no era cuestión de aproximarse y echar la puerta abajo [35].

-¿Qué es eso? ¿Qué es esoooo?

-¡Nada, nada, sal, que se va el coche!

-Eso, sal, sal ya.

Habría sonado más convincente de no haberlo dicho desde una prudencial distancia de doscientos metros. El caso es que no coló. Mercedes me conoce demasiado. No obstante, la posibilidad de dormir en el lago, con o sin monstruo, agudiza el ingenio y es así que conseguimos atraer al gaitero lo suficiente como para que Mer no distinguiese las avispas de la gaita.

-Eoooo, Mercedes, ya no hay nada, ¿ves? Corre, sal.

-Eso, sal o nos vamos sin tí.

Más que confiada, resignada a su suerte, Mercedes acabó por salir en plan demonio de Tasmania y sin esperar demasiado a ver si le habíamos dicho la verdad. Gracias a esa desconfianza, no obstante, las avispas no le picaron. Al menos no mucho.


(34) Esto no es estrictamente cierto. La burguesía ha encontrado la forma de negar de este pricipio: la tarjeta de crédito. Mi hermana tiene una solución alternativa: mi madre.
(35) O el hombro abajo, lo que llegue primero.