Archivo de la categoría: 4- Dibujos y fotos

Cuadernos de viaje: Rumanía

Ultimamente parece que no saco tiempo para escribir, pero al menos durante los viajes puedo dibujar …

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Cuadernos de viaje: Turquía

Para abrir la semana, os dejo uno de mis cuadernos de viaje completos: Turquía. Siempre había tenido ganas de ver la Capadocia, pero al final la sorpresa fue Estambul, que me gustó mucho más de lo que esperaba. ¡Me lo apunto para volver!


Cuadernos de viaje (con niños): Paris y EuroDisney

Os dejo hoy por aquí mi cuaderno de viaje de cuando llevé a mis sobrinillas a Francia, que aunque sean pequeñas también tienen derecho a ver mundo. Dividimos el tiempo equitativamente entre Disney y Paris y así todas contentas. En otro rato os comento los cuatro trucos que permiten abaratar costes en viajes de este estilo como alternativa a que la agencia te cargue lo que quiera o te alojen en Amberes y te den la comida que sobra en el colegio mayor de al lado. Mientras tanto, dibujos para todos.


Cuadernos de viaje: La India

O, mejor dicho, una pequeña parte de ella. Ya le dedicaré un texto específico a algunas cosas en particular de este viaje, pero por el momento dejo aquí mi cuaderno de viaje en formato Issuu para poder leerlo a dos páginas. Invitada especial, la Sole, encargada de amenizar el viaje y el cuaderno. Todas sus movidas recogidas aquí pasaron tal y como se han contado. Hasta lo del agua.


¡A casa de Ezio!

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Uno de los rincones frikis por definición en la Toscana no puede dejar de ser la pequeñísima villa de Monteriggioni, conocida de cabo a rabo por todos los aficionados a las videoconsolas. O, por lo menos, por los cientos de miles que han jugado al Assassin’s Creed 2, porque ahí se encuentra -en el juego, claro está- la mansión ancestral de los Auditore y habrán pasado por ahí unos pocos cientos de veces durante el transcurso de la partida. ¡Caramba, si hasta da cosa cuando en la siguiente entrega se traslada uno a Roma, así, sin más, sin llevarse los posters de la pared, ni los gusanitos caducados de la despensa!

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Ni que decir tiene que hay diferencias sustanciales entre juego y realidad. Para ubicarnos un poco, a buen paso uno puede recorrerse el mini-pueblo en 7 u 8 minutos, mientras que en el juego yo no llegué a encontrar todas las pu****ras estatuas por aburrimiento. Lo más gordo, claro está, es la ausencia de la mansión de Ezio en todo el embolado, aunque, para compensar, hay alguna mini-tienda en la que venden cuatro cosas sueltas de merchandising de la saga. Aquí van los mapas reales y del juego del pueblillo en cuestión, donde se ve como alargan hacia el fondo para colocarle el chalet a los Auditore. También hay más casas, claro. Lo que si está tal cual son las 14 torres, que Danta usó para evocar la visión del círculo de gigantes rodeando el infierno (igual en pleno agosto, no estuvo tan desatinado.

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Monteriggioni -no tan curiosamente porque en el juego mezclan alegremente realidad y ficción- si que estuvo implicado en el conflicto entre Siena y Florencia, esta última bajo el control de los Medici. Al contrario que en el juego, no la tomaron a la fuerza, no obstante. Básicamente se la jugaron bien jugada. No se les ocurrió otra cosa a los de Siena que poner al control de la fortaleza a Giovannino Zeti, un tipo que se había pirado de Florencia después de un cabreo monumental con los Medici. Así que estos lo vieron tan bien colocado, decidieron que eran oportunas unas disculpas, pelillos a la mar y todos tan amigos. Y, ya de paso, que los invitara a una fiesta de bienvenida en su nuevo puesto, que para eso están los colegas. Y así en 1554, entraron por toda la cara los florentinos en la fortaleza en lo que es conocido -al menos en Monteriggioni- como la «gran traición». Cabe esperar que en Florencia lo llamen algo más parecido a “pero como se puede ser tan pardillos”.

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Dibujando en Turquía

Buff, hace siglos que no actualizo esto, con aquello de que hay que trabajar para comer y todas esas cosas. Voy a intentar retomar las buenas costumbres y, por lo menos con cierta frecuencia, dejar constancia de por donde voy dejándome caer estos tiempos.

Para coger velocidad y arrancar, voy a empezar con algo fácil: mi cuaderno de viaje de este verano, de los días que eché en Turquía, desde la Capadocia hasta Estambul. A pesar del calor, una ruta interesante, si bien claramente mejor si la hace uno por su cuenta en lugar de en viaje organizado. Sobre viajes organizados ya hablaré más adelante …


Informática en la serranía de Málaga

En septiembre se vienen organizando en Canillas del Aceituno las JAI,  a las que me invitaron a asistir este año. Canillas es un pueblo pequeñito de montaña de Málaga, cerca del parque natural de la Maroma (que es lo más parecido a montaña que tenemos en Málaga). Como corresponde, está todo en cuesta y, siendo Málaga, no hay donde aparcar. Por suerte cae todo a mano y puedes dejar el coche a la entrada del pueblo sin mayor problema. Para los intrépidos que decidan callejear en coche, allá ellos, más les vale llevar un coche estrecho y encomendarse a todos los santos.

Lo más interesante del pueblo son las siguientes tres cosas: la montaña, el cabrito al horno y las copas de marca a 3 euros y medio. En particular, hay tres rutas para subir a la Maroma, una fácil (relativamente) y dos chungas (supongo que también relativamente). De camino para arriba, lo habitual de la zona: bosque de pinos y zona de anidaje de rapaces, además de una estupenda vista del pantano y el valle. En cuanto al cabrito, lo cierto es que les sale de muerte, y eso que yo soy fan de la ternera. Eso si, comer allí es un deporte de fondo: hay que ir guardando sitio o no hay quien llegue a la meta. Ni que decir tiene que lo normal es que con senderismo y todo te vuelvas a casa con algún kilo extra. En cuanto a lo tercero, nunca salir por la noche me había salido tan barato. El bar de debajo de la casa rural que teníamos, con su terracita, sus guiris y un tipo que lo mismo te tocaba un blues que te cantaba una saeta, era un auténtico lujazo. Y encima conservan billar y futbolín de los antiguos.



Ya puestos, aproveché para hacer algún bocetillo de gente en movimiento y algún retratillo al natural, con más o -mucho más frecuente- menos tino.

En resumen, una buena opción para un fin de semana rural y, para los que sois de Informática, para apuntarse a las JAI’12.