Archivo de la categoría: Rincon del friki

¡A casa de Ezio!

montereggioni1

Uno de los rincones frikis por definición en la Toscana no puede dejar de ser la pequeñísima villa de Monteriggioni, conocida de cabo a rabo por todos los aficionados a las videoconsolas. O, por lo menos, por los cientos de miles que han jugado al Assassin’s Creed 2, porque ahí se encuentra -en el juego, claro está- la mansión ancestral de los Auditore y habrán pasado por ahí unos pocos cientos de veces durante el transcurso de la partida. ¡Caramba, si hasta da cosa cuando en la siguiente entrega se traslada uno a Roma, así, sin más, sin llevarse los posters de la pared, ni los gusanitos caducados de la despensa!

Ac2-monteriggioni-75df7

Ni que decir tiene que hay diferencias sustanciales entre juego y realidad. Para ubicarnos un poco, a buen paso uno puede recorrerse el mini-pueblo en 7 u 8 minutos, mientras que en el juego yo no llegué a encontrar todas las pu****ras estatuas por aburrimiento. Lo más gordo, claro está, es la ausencia de la mansión de Ezio en todo el embolado, aunque, para compensar, hay alguna mini-tienda en la que venden cuatro cosas sueltas de merchandising de la saga. Aquí van los mapas reales y del juego del pueblillo en cuestión, donde se ve como alargan hacia el fondo para colocarle el chalet a los Auditore. También hay más casas, claro. Lo que si está tal cual son las 14 torres, que Danta usó para evocar la visión del círculo de gigantes rodeando el infierno (igual en pleno agosto, no estuvo tan desatinado.

Zw-model-of-city

monteriggioni

Monteriggioni -no tan curiosamente porque en el juego mezclan alegremente realidad y ficción- si que estuvo implicado en el conflicto entre Siena y Florencia, esta última bajo el control de los Medici. Al contrario que en el juego, no la tomaron a la fuerza, no obstante. Básicamente se la jugaron bien jugada. No se les ocurrió otra cosa a los de Siena que poner al control de la fortaleza a Giovannino Zeti, un tipo que se había pirado de Florencia después de un cabreo monumental con los Medici. Así que estos lo vieron tan bien colocado, decidieron que eran oportunas unas disculpas, pelillos a la mar y todos tan amigos. Y, ya de paso, que los invitara a una fiesta de bienvenida en su nuevo puesto, que para eso están los colegas. Y así en 1554, entraron por toda la cara los florentinos en la fortaleza en lo que es conocido -al menos en Monteriggioni- como la «gran traición». Cabe esperar que en Florencia lo llamen algo más parecido a “pero como se puede ser tan pardillos”.

monteriggionidib

Anuncios

En busca de … la Quinta de Regaleira

quinta_da_regaleira___the_manor_house_by_roman_gp-d6rxpwe

Todo el que haya estado varias veces en Lisboa es más que probable que haya visitado -si no se ha echado a perder en el enorme Outlet de las afueras- los preciosos pueblos que hay en los alrededores, como Cascais o Sintra. A mí, en particular, me gusta este último, que tiene un poco de todo, especialmente de castillos y palacios de todos los colores y sabores. Lo que no había visto hasta hace poco es la divertidísima Quinta de Regaleira, un caserón rodeado de un enorme jardín que hace el equivalente a un parque de atracciones para los fans de Indiana Jones.

Diseñado hace unos 100 años por encargo de Carvalho Monteiro al famoso arquitecto de la época Luigi Manini el palacete del conjunto tiene cosas tan divertidas como una librería suspendida en el aire -gracias a un ingenioso juego de espejos-, un observatorio de cristal o una cueva artificial, pero la parte fuerte está en los enormes jardines.

Para empezar, es inmediato constatar que el dueño del chiringuito era, sin duda, masón, en cuanto encontramos en la fuente de entrada la figura del Cristo que se utiliza en la logia (un pelícano picoteándose el pecho para alimentar con su sangre a sus crías), al igual que ocurre en otros lugares curiosos como la cripta de la orden del Cardo en la catedral de Edimburgo. A partir de ahí, no es raro encontrar cosas tan curiosas como la enterrada Torre de la Iniciación, de la que sobresalen a nivel de suelo apenas 50 cms de sus cuatro o cinco plantas.

regaleira-palace-map-guide

Eso si, para entrar en ella, hay que buscar el camino a través de cualquiera de los muchos pasajes secretos que horadan el terreno y tienen entradas ocultas detrás de fuentes y cascadas, en desvíos en cuevas artificiales o detrás de puertas falsas ocultas en las paredes. Recorrer todos los recovecos de la Quinta bien puede llevarnos una mañana entera, y eso contando con el mapa que nos dan a la entrada y que permite localizar con cierta rapidez la mayoría de los accesos secretos en el recinto. Por lo demás, sólo recordar que la arquitectura es de la época de Gaudí, con lo que más o menos sabemos qué esperar. ¡Para sentirse como Lara Croft durante un rato!

regaleira2regaleira4


¿Hay algún doctor por aquí?

En el aniversario de nuestro periplo del 2009 por el castillo de Drácula, este año decidimos, como no, dejarnos caer por el de Frankenstein. Con un poco de suerte, en 2011 estaremos escribiendo ésto desde la tumba de la momia o la peluquería del hombre lobo, a saber. Por aquello del completismo, comentaré que el doctor Frankenstein, nacido de la imaginación de la escritora Mary Shelley en una noche de juerga -a saber lo que bebieron- con Lord Byron y su futuro esposo, no tenía otra afición mejor que devolver la vida a cuerpos inanimados, pero como nadie es perfecto, casi que lo mejor es coser varios cadáveres para obtener el combo ganador. Y en lugar de salirle Jude Law, pues le quedó el monstruo ese de los tornillos en la cabeza, lo que dice mucho de la apreciación estética masculina por otros tíos. Y como las pilas por aquel entonces no eran de litio-cadmio, para traérselo de vuelta a la vida, tiró del consabido pararayos en lo alto de su castillo, con consecuencias de lo más amenas para la población local. No os lo perdais, de estreno desde 1818 en todas las librerías 😛 😀

El caso es que, de pura casualidad, tenía yo que pasar por Wroclaw unos días -casualidades de la vida, hay vuelo directo a Málaga con mi adorada Ryanair- y, tras descubrir que por esa zona hay más castillos que en la Tierra Media, se impuso salir el fin de semana y ver que podíamos encontrar. Y, mire usted por donde, nos encontramos con el castillo de Frankenstein en mitad de la baja Silesia. Dios los cría y los frikis se juntan. El pueblo en cuestión (copiao con CTRL+C) es Ząbkowice Śląskie, o, lo que es lo mismo, Frankenstein in Schlesien, que suena bastante a schloss o castillo en alemán. Parece ser que en a principios del siglo XVII una plaga redujo la población en un tercio, y de ahí viene la leyenda (negra) de Frankenstein.

El caso es que después de perdernos por todas las carreteras rupestres de la zona, esquivando baches de los que miden la profundidad en pies y con la inestimable ayuda de Thomas, el GPS sin sentido de la orientación, ya ocutándose los últimos rayos de sol, como corresponde a un buen relato de terror, conseguimos doblete: no sólo alcanzamos el pueblo de marras, sino que llegamos a la gasolinera antes de que estallara el motor. Y eso que la bajada de la montaña la hice en punto muerto. Perdón, vitalmente discapacitado.

Pero no iba a acabar ahí la cosa, no señor. Tres vueltas más tarde, y sin atisbar siquiera el castillo prometido, llegamos a la triste conclusión de que, bien el doctor Frankenstein vivía en un VPO, bien estábamos conduciendo en círculos, lo que conociendo al doctor y conociéndonos a nosotros, sonaba mucho más plausible. La solución obvia, parar y preguntarle a alguien, no era viable, porque, ¡pardiez! Al caer la noche, las calles se habían quedado desiertas. En ausencia de peatones, bien valen camareros. La cosa estaba clara: aparcar, cenar y preguntar. Lo que no estaba tan claro era dónde, porque tampoco parecía haber nada abierto. Finalmente, en la plaza del pueblo, dimos con una pizzeria-hamburguesería -o algo así-, donde había luz. Tenue, pero luz. Y allí que enfilamos, felices como perdices, hasta que encontramos al clásico abuelillo sentado en la puerta que, mirándonos con sorpresa, nos increpó en polaco en lo que probablemente significaba “ahí no se puede aparcar”, pero a estas alturas a nosotros nos sonó a algo como “insensatooooos”. Y, claro está, cuando entramos allí estaban los clásicos parroquianos de la Hammer, a sus labores, que en lugar de dardos era una máquina tragaperras y en lugar de beber la birra en jarras usaban tubos, pero por lo demás la escena podía haber estado rodada en blanco y negro. Y, claro que si, todos se giraron al vernos entrar, se hizo el silencio más absoluto y luego volvieron a lo suyo. Como nosotros si que hemos visto todas esas pelis de terror cuya existencia sus protas ignoran, optamos por una retirada rápida hasta que dimos con un pub-pizzeria (luego dicen que cayó el Imperio Romano) donde nos hinchamos de pizza -o eso la llamaban ellos- de salchicha y papas y de videos de Katy Perry en la MTV y hasta nos dijeron como llegar al castillo. Y allá nosotros.

El saber donde estaba, sin embargo, no minó nuestra predisposición a perdernos en absoluto. Le dimos 7 vueltas más al pueblo (que consistía en 5 calles) y, finalmente, salimos a la autovía a rodearlo. Fue entonces que, tras ver un cacho de muralla perdido entre los árboles y ningún acceso aparente, sacamos el coche de la carretera lo más cerca que pudimos, dejamos los faros encendidos por aquello de que ya no se veía nada y, abriendonos paso entre los matojos y los arbolicos, por fin llegamos al maldito castillo, ya con ganas de coger antorchas y hoces aunque sólo fuera por la mano de vueltas que habíamos dado para llegar. ¡Y bien grande que era, el tío! ¡Como para no verlo! Eso si, en ruinas del todo. Pero bueno, por el bien del orgullo friki, damos la visita por buena 🙂


Reino Unido (XXV): el escurridizo Nessie

Photobucket

La leyenda de Nessie, el monstruo más famoso del mundo, viene de antiguo. En el 565 dC, San Columba, mientras predicaba a los pictos, decidió darse un bañito en el río Ness para coger una barca que se encontraba en la otra orilla [33] . Cuenta su biógrafo que se le apareció un monstruo acuático, pero que el santo lo alejó con la señal de la cruz al más puro estilo del exorcista: “Atrás, criatura del avernooooo”. Teniendo en cuenta que la criatura obedeció, o no se trataba de Nessie o no tenía mucha personalidad. En todo caso, si para una vez que se da un garbeo por la superficie le salen con esas, no es de extrañar que se oculte tanto. Más adelante, en el 1833, un periódico de la zona publicó una noticia sobre la muerte de un supuesto hechicero, Gregor MacGregor, alias “Willox the Warlock”, entre cuyas posesiones se encontraba una brida que supuestamente había usado con un malvado kelpie que andaba dando la lata por la orilla del lago Ness. Los kelpies o caballos de agua en la mitología celta son monstruos acuáticos que atraen a los incautos al lago montándolos en sus espaldas para después, una vez dentro, devorarlos con tranquilidad. Claro, que si alguien es tan pardillo como para acercarse si lo llama un caballo ajeno nadando al estilo Esther Williams, merece ser devorado. Con tanta historia de monstruos, en el 1852 la gente del pueblo casi da matarile a una pareja de potros que andaban por el lago al grito de “¡a por el kelpie!”. Finalmente salvaron la pelleja, pero probablemente se convirtieron en el primer caso de estrés equino de la historia de la sicología.

Kelpie convenciendo al personal de que el agua esta buenisima

Para el 1868, la gente de orillas del lago ya se había transformado en el Lepe local. Si bien con sus 230 metros de profundidad el lago Ness podría muy bien albergar criaturas grandes, está demostrado que la variación de temperatura del lago provoca espejismos visuales consistentes principalmente en alargar los objetos, lo que algunos autores han usado para explicar los avistamientos de Nessie. Independientemente de esta explicación, a partir del 1900 los avistamientos crecen en número, alcanzando un máximo en 1933, justo cuando en King Kong animales antediluvianos se daban de tortas en la gran pantalla. En este año, los testigos del monstruo se cuentan por docenas, aunque las bromas pesadas a costa de éste van por los millares. En 1934, cuando el Photoshop aún no se había inventado, el cirujano Kenneth Wilson tomó la que se convertiría en la más famosa foto de Nessie, enseñando su largo cuello sobre la brumosa superficie del lago. Después de varias fotografías falsas más, el tema perdió fuelle hasta 1960, cuando se organizó la primera expedición científica a gran escala al lago. Y es que había una remota posibilidad de que la leyenda del bicho fuese cierta.

Fotochop de epoca con modelo curvilinea

Originalmente Escocia estaba pegada a norteamérica hasta que, por esa manía que tenían los continentes por derivar, acabó chocando con Europa hace unos 400 millones de años, lo que no podemos sino celebrar todos los amantes del shortbread. Como resultado de esa colisión, las montañas de Caledonia debieron elevarse por encima de los 7000 metros, si bien ahora lo más alto que tienen apenas sobrepasa los 2000. 20 milloncillos de años mas tarde, lo que se denominaba el Great Glen o gran valle acabó fracturándose y separando las Tierras Altas. En aquellos días todavía no existían más vertebrados que esos pequeños peces primitivos tan monos que siempre salen en los documentales de la BBC. Para cuando los pececillos espabilaron y salieron del agua, la zona estaba recubierta de pantanos, que luego proporcionarían a Escocia sus minas de carbón. En los 80 se encontró en Edimburgo un fosil de anfibio casi convertido en reptil al que denominaron Lizzie. Lizzie y sus amigos debieron pasar mucho frío porque, poco después, durante la Edad del Hielo, parte de Escocia quedó enterrada bajo 1700 metros de hielo. Un glaciar de ese hielo acabó socavando el lago Ness hace unos 18000 años. Al derretirse, se elevó el nivel del mar, por lo que dicho lago podría haber estado comunicado con éste y, por tanto, cabría la posibilidad de que se hubiese colado un bicho grande. En el momento en que el hielo se retiró, sin embargo, la tierra volvió a subir y los supuestos turistas quedaron atrapados en el lago. Los esfuerzos por encontrar a Nessie pronto se centraron en escanear con sonar todo el lago. Si bien recibieron ecos enormes provenientes del fondo, parece más plausible que se debiesen a fenómenos térmicos que a actividad monstruosa en la zona. Actualmente, después de varios escaneos más o menos cuidadosos, puede concluirse que, de haber un monstruo ahí abajo, es extremadamente tímido. Es una lástima: la tecnología nos ha robado la posibilidad de perseguir cualquier cosa al grito ese de “¡a por el kelpie!” que debe ser tan satisfactorio de proferir como lo de “siga a ese taxi” en New York.


(33) En aquella época los baños debían ser como ir al supermercado. Si no hay necesidad, ¿por qué demonios hacerlo?.


Hola, vecino. ¿Tendrá una tacita de RH+?

Cuando a uno le toca currar en Bucarest un lunes, lo mejor que puede hacer es viajar en sabado, que sale mas barato, y pasar el domingo en Brasov, que es mucho mas bonito y tiene al lado, al lado el castillo de Bram, mas conocido popularmente como el castillo de Dracula. Y, milagros de Internet, aqui lo puedes ver en 360º al crepusculo sin arriesgar el pescuezo ni recargar el bocata de mayonesa de ajo.

Aunque en realidad Vlad Tepes como mucho pasó allí un par de días encerrado por los turcos en una mazmorra, ya que Bram Stoker lo tomó de base para su más que famosa novela, se ha popularizado como tal y está llenito de carteles de pelis de vampiros y fotos de Gary Oldman. Y eso que, por mucho que me guste la peli y la cantidad de detalles geniales que tiene -ver para muestra ésta presentación-, más que Dracula de Bram Stoker, Coppola se curró Dracula de Corin Tellado. ¿Pero es que a los vampiros no les han dicho sus mamis que no se juega con la comida, señores? Y es que la novela original –aqui en español y gratis o, en su versión original en Proyecto Gutemberg-, más que de amor iba de gastronomía.

En realidad, Stoker basó su novela en las más que cuestionables hazañas de Erzsébet “Elizabeth” Báthory una noble transilvana de finales del siglo XVI que se adelantó al Cosmopolitan en tratamientos de belleza sólo que, en lugar de caviar de ese, pensó que la sangre de doncella estaba por aquel entonces más barata. Se le atribuyen, de hecho, más de 600 crímenes antes de que fuera emparedada como castigo -ya que a los nobles de entonces no se los podía ajusticiar-, aunque no muy curiosamente, la sentencia llegó por motivos políticos más que por sus victimas, que, para la consciencia de la época, no dejaban de ser plebeyas. Y es que la mujer, a la muerte de su esposo -el Caballero Negro de Hungría- controlaba un pedazo de tierra bastante codiciado.

En Báthory basó antes su novela Carmilla Sheridan Le Fanu (1872) -y si, tambien la he encontrado en español y en ingles gratis para vosotros, niños- y probablemente de ésta también tiró Bram Stoker, ya que Drácula es el 1897, si bien se cargó, con gran corrección política, toda la connotación homoerótica -y es tan obvia que hasta la pilló una servidora, que vivió muchos años creyendo que Tomates Verdes Fritos era una peli de misterio- y cambió a la prota por un tío, para hacerla en plan best seller de la época, como si de Dan Brown se tratara. Y lo consiguió, vaya que si lo consiguió.

En cualquier caso, el conde Drácula original poco tiene de vampiro -que sepamos, claro :P- y mucho de héroe nacional, si tenemos en cuenta que la posición geográfica de Rumanía la hacía equivalente a bañarse en ketchup y saltar a una piscina de pirañas. El tipo en realidad se llamaba Vlad III (Vlad en rumano significa conde) y obtuvo el sobrenombre de Tepes por su pintoresca costumbre de empalar a sus enemigos, todavía vivos, como pinchitos morunos y sembrar con ellos la carretera a sus tierras, en el equivalente en turco a la señal de stop. Y es que cuando el enemigo es más fuerte que tú, el único recurso que te queda es acongojar al soldado de a pie, o lo que en la guerra se llama “represalia inaceptable” y en el patio del cole se denomina “ya te pillaré yo luego”. Lo de Drácula le viene de la orden del Dragón -que, mire usted por dónde, tenía como parte de la parafernalia el uso de una capa negra-, a la que pertenecía por parte de padre,  fundada por Segismundo de Luxemburgo precisamente para plantarle cara a los otómanos. Por aquello del Dragón -que lo más probable es que viniera de Ouroboros- se conoció también como orden de San Jorge, lo que resulta divertido si tenemos en cuenta de dónde sacó Coppola la armadura (ver “Cruzando oceanos de tiempo” en este mismo blog, amiguitos). Sin embargo, lo que le hizo gracia a Stoker es que Dracul también se puede traducir como “diablo”, aunque el vocablo original no lleva connotaciones negativas y va más en plan “diablos de la velocidad” y cosas de esas.

Pero volviendo al castillo en si y de acuerdo a los carteles que hay en su interior, la idea parecía ser similar a la de Troya: controlar un paso frecuente para comerciantes y cobrar las tasas correspondientes. Mete a cinco ingenieros en un lugar aparentemente inofensivo y tendrás un montón de respuestas a cuestiones que, para empezar, nunca te habías preguntado. Como para qué sirve un castillo en un llano y por qué no tiene espacio para refugiar a unos campesinos que, en un lugar que en realidad vive de los impuestos del comercio, importan menos que un pito. Y, ya puestos, cómo el sistema de canalización se utiliza para echar líquido hirviendo en forma de cortina a los que intenten tomar la fortaleza. O como el patio interior con entreplantas en espiral permite aumentar el número de tiradores con que puedes acribillar a los invasores que hayan conseguido atravesar la puerta. Diversión sin fin, vamos.

En fin, Bram no es ni mucho menos el castillo más bonito de Rumanía -ese honor corresponde muy probablemente a Pele, pero Brasov bien vale una misa -y una visita de fin de semana- y Bran pilla a tiro de piedra para quitarse la espinita friki que todo el mundo tiene más o menos oculta. Eso si, avisado queda el personal que en sus mejores momentos se puede llegar a 17 bajo cero, asi que una visita al Decatlon a por pantalones de pre-esqui y camisetas para traje seco nunca estará de más si vais en invierno.


Castillos de Hielo y Fuego

Aprovechando que estoy releyendo Canción de Hielo y Fuego, que estuve en las Highlands de vacaciones y que el Pisuerga pasa por Palencia, he pensado compilar un puñao de castillos de este verano que me recordaban a los de Juego de Tronos de una forma u otra, para que los disfrute el lector friki y el visitante casual.

Escocia tiene un par de abonos para visitar castillos sin apoquinar las 8 libras de rigor en cada puerta. Un poco mas barato es agenciarse un ticket de amigo de los castillos, por unas 40 libras puede entrarse en todos los castillos afiliados que se quiera durante el siguiente mes. Por unas 28 se puede obtener lo mismo para 7 dias en 15, en plan concentrado. Eso si, castillos gordos mas alla de Urquhart, Edimburgo y Stirling hay que pagarlos aparte porque están afiliados a otra sociedad, algo como amigos del patrimonio y tal, en plan La vida de Brian.

Y dicho ésto, ¡castillos a cascoporro!

Edinburgh castle The Red keep

And above it all, frowning down from Aegon’s high hill, was the Red Keep; seven huge drum-towers crowned with iron ramparts, an immense grim barbican, vaulted halls and covered bridges, barracks and dungeons and granaries, massive curtain walls studded with archers’ nests, all fashioned of pale red stone.

IMG_5246

 

Esta es la fortaleza más grande y mejor conservada del país, establecida sobre el volcán extinto de Castle Rock y habitada desde el siglo IX, si bien el castillo data del reinado de David I, en el siglo XII. Por supuesto, ha pasado por todas las guerras del pais, desde la de la Independencia, hasta la de la Unión de las Coronas y, por supuesto, la sublevación de los jacobitas. A pesar de todo, no cayó en ningún asedio y acabó de guarnición militar.

A David I lo sucedió William “el León” (malditos, malditos Lannister), al que se lo arrebató Enrique II de Inglaterra. Ya en el siglo XIX, Sir Walter Scott encontraría allí los honores de la Corona escocesa, que desde entonces se exponen al público.

Entre las curiosidades del lugar, está el cementerio de mascotas del regimiento local, la iglesia de St Margaret -edificio más viejo de la ciudad- y el cañón Mons Meg. Es interesante pasarse por el gran Hall a las 12, cuando un actor representa a James Hepburn, esposo de Maria reina de Escocia, que cuenta las curiosidades de la época. Eso, y los fantasmas correspondientes, de un gaitero y un tambor sin cabeza, por mantener el espíritu musical. En agosto, además, el tatoo (desfile militar) parte de aquí y baja por la Royal Mile durante el festival. Eso si, está hasta las cejas de gente, así que preparad los codos.

Glamis Castle High Garden

The people of the Reach have greater access to dyes than most because
of the preponderance of fl owers. Because of this, they dress much more richly and extravagantly than smallfolk elsewhere, and more so than even some nobility. The greens and golds of Highgarden are popular colours, as are the reds and purples made in the southwest from grapes that cannot be used for wine. The Reach has become a place of almost dream-like beauty in the time  since Aegon Dragonlord immolated its lords on the Field of Fire.

IMG_4842
Casa natal de la reina madre y reportado como el castillo con los jardines mas bonitos de Escocia.  Nada más llegar, y después de aflojar 8 libras antes de salir del coche ni nada, se encuentra uno un corral bien gordo de vacas lanudas escocesas de todos los tamaños y edades que se dedican a lo típico que hacen estos bichos: pastar y, bueno, pastar más. El castillo tiene varios jardines, desde estilo francés hasta de grandes árboles ancianos. Lo interesante son las distintas especies de flores que hay aquí y allá y que están hasta arriba de abejas.

El castillo tiene un buen puñado de fantasmas. Empezando por arriba, en la habitación del servicio parece haber una habitación secreta donde yacen emparedados los cadáveres de dos individuos que, a pesar de las advertencias de sus compañeros, estaban tan enfrascados en su partida de cartas del sábado noche que se colaron en el domingo, momento en el que apareció un hombre de negro a unirse a la partida que no era sino el demonio. No se sabe bien quién ganó, pero lo que si es cierto es que como éste œltimo no parecía dispuesto a irse una semanita después, los habitantes decidieron que podía ser buena idea emparedar a los alegres jugadores para que siguieran a lo suyo sin dar mucha guerra al personal.
La siguiente parada es la capilla, única estancia donde no hay leones del castillo. Eso se explica en la necesidad de mantener la casa de Dios como tierra de nadie, aunque lo cierto es que pertenece, al menos en parte, al fantasma de la dama gris. Este espectro ocupa la esquina derecha de la capilla y se comenta que quien allí se sienta nota un frío particular. La teoría es que se trata de la esposa del señor del castillo, al que el rey tenía particular ojeriza. Tras la muerte de éste, el rey decidió quitar de enmedio a su familia mediante el sencillo procedimiento de acusar de brujería a la señora y a sus dos hijos. Ella murió en la hoguera, pero siendo sus hijos pequeños para recibir el mismo tratamiento, el rey se marcó el pegote de encerrarlos hasta que alcanzasen la edad de cocción. Uno de ellos murió en la prisión, pero el otro sobrevivió al rey y pudo recuperar el castillo, al que aparentemente también volvió su madre.

Más adelante, en el dormitorio principal se encuentra el fantasma de un pajecillo, que murió esperando una noche fría a que le dieran permiso de volver a casa. Por lo visto, su afición favorita es hacerle la zancadilla al incauto visitante que entra en la habitación. Poco es para como palmó, claro …

Stonehaven Storm’s End

Storm´s End, ancient home of the Storm Kings, crouches atop the chalky cliffs of Shipbreaker Bay facing the angry sea. According to legend, Storm´s End was the  seventh castle built by Durran, the first Storm King

IMG_4746

Dunnottar, el castillo de Stonehaven, cerca de Aberdeen, está encaramado a un acantilado de roca sobre un par de playas de piedra. Se sabe que ocupa el lugar de un asentamiento picto, de donde viene su nombre (Dun significa fortaleza). Los pictos adoraban la naturaleza en varias encarnaciones, de las cuales Dunnottar está asociado a la feminidad en su encarnacián de la Dama Verde, que se ha reportado que visita las bodegas del castillo de cuando en cuando. Sin embargo, el rollo picto lo cortó St Ninian en el siglo V cuando trajo el cristianismo a la zona. Durante los siguientes siglos las cosas estuieron relativamente tranquilas hasta la llegada de los vikingos en el siglo IX, que derrotaron allí al rey Donald II y destruyeron la fortaleza a la vikinga, es decir, no dejaron piedra sobre piedra.
La cosa se recuper— para el siglo XII, a tiempo de que se montara dentro una capilla cristiana que William “Braveheart” Wallace quemó repletita de soldados ingleses tiempo después. Como el castillo era de una familia importante, los Earl Marischal, se reconstruyó mejor y más grande y tuvo visitas tan importantes como Maria, reina de Escocia. Al final, el gobierno lo incautó por la participación de la familia en el alzamiento jacobita y, desde entonces pertenece al país.

Urquhart (fingers, Baelish)

The outlands of the Vale are far less pleasant. The Fingers are bleak, empty lands, home
to stones and sheep and little else
.”

IMG_4455

Castillo escocés por autonomasia, principalmente por encontrarse a orillas del lago Ness, junto a Drumnadrochit, donde se han reportado la mayor parte de los avistamientos de Nessie. Ha salido en peliculas como La vida secreta de Sherlock Holmes. El asentamiento parece que data de la época en que San Columba cristianizaba a porrazos a los infieles de la zona, mientras que el castillo se estima que se construy— en torno al 1200. Desde entonces, ha pasado por m‡s manos que la tradicional falsa moneda, incluyendo las escaramuzas con los jacobitas, hasta que una de las torres vol— en el siglo XVIII después de un tormentón. Hoy en día está en ruinas, pero es de los m‡s visitados del país. Y los más caros, claro.

Kilchurn Castle Riverrun

Riverrun stands where the Tumblestone falls into the Red Fork before continuing towards  the Trident. Its walls rise sheer from the water of the two rivers, and in times of war a moat can be  formed to prevent an army from attacking from the west.

IMG_5177

Mi castillo favorito de mi segunda visita a Escocia, Kilchurn está en mitad de ninguna parte, cerca de la iglesia donde se encuentra ela estatua fúnebre de Robert de Bruce. Es gratis entrar, aunque sólo se puede visitar en verano  y prácticamente no hay visitantes, supongo que porque se accede bien en barco o bien a pie, pero sólo hay un par de kilómetros desde la carretera principal.

Kilchurn Castle data del 1450, cuando Sir Colin Campbell, primer señor de Glenorchy montó una torre de cinco plantas con una muralla defensiva, a la que más tarde se añadió otro muro y un hall externo en el 1500 y algunas salas extra en el 1600. Originalmente ocupaba por completo una islilla en el Loch Awe, pero un cambio en el nivel de las aguas lo dejó conectado a tierra en 1817. Aunque disputado con los del Clan MacGregor de Glenstrae, se mantuvo en los Campbell hasta que en 1760 lo partió un rayo literalmente.

Duart Castle Dragonstone

“You will pass near Dragonstone when you turn north. I need you to deliver a letter for me.” Tom looked apprehensive. “To Dragonstone, m’lord?” The island fortress of House Targaryen had a sinister repute.

IMG_4888

Situado en la costa de la isla de Mull, el castillo de Duart tiene toda la pinta de ser frío, húmedo y oscuro en invierno y no mucho más alegre el resto del año, si bien es el castillo en el que todos pensamos cuando se nos viene Escocia a la cabeza. Además está enterito, con vistas a mar y una mazmorra llena de maniquies de prisioneros hispanos, que casualmente cayeron por ahí al naufragar y recibieron la consabida hospitalidad bretona.

El castillo formaba parte de la dote que en 1350 Lachlan correspondió como dote a Mary, hija de John de Islay, Señor de las Islas, al casarse con  Lubanach Maclean de Duart. La historia es algo triste, ya que el esposo abandonó en la isla a su mujer para que muriera, pero afortunadamente sus hermanos consiguieron salvarla. Cuando se reunieron con el esposo, que hundido vino a reclamar las posesiones de su difunta señora, éstos lo hubieran matado de no interceder por el la mismisima Mary.

Entre esa época y hasta el 1751, el castillo pasó de los McLean a los Campbell tras asedios, ataques y reconquistas. En ese año, fue abandonado hasta que en 1911 Sir Fitzroy Donald Maclean, 26avo jefe del Clan MacLean, lo readquirió y restauró.
En este castillo se han rodado partes de la Trampa, con Connery y Zeta Jones y, más friki todavía, es la base de operaciones de Buffy “Cazavampiros” Summers en la octava temporada.


Maravillas del Mundo (II): Petra

Basicamente porque estuve alli en Semana Santa, hoy nos vamos a Petra, la ciudad que sale en todas las pelis desde Indiana Jones y la Ultima Cruzada.

IMG_2728

Petra es la capital del antiguo reino nabateo, fundada en el VII aC, y se llama asi, no por estar construida con Piedra sino esculpida en ella. Se encuentra en Jordania, al este del valle de la Aravá y sus edificios mas conocidos son el Khazneh (el Tesoro) y el Deir (el Monasterio), este ultimo despues de chorrocientos escalones empinados.

La ciudad tuvo un gran auge comercial, gracias a las caravanas que llevaban incienso, especias y otros productos de lujo entre Siria, Egipto, Arabia y el sur del Mediterraneo. En el siglo I se anexionó -a la fuerza, claro- por el imperio romano, pero en el VIII, debido a terremotos y al abandono de rutas, se abandono el asentamiento hasta que en 1812 la encontro Johann Ludwig Burckhardt, si bien la poblacion local sabia de su existencia.

El tesoro

El monasterio

Petra tiene también una visita nocturna en días alternos de la semana. La visita incluye un espectáculo que no aporta gran cosa, pero sólo el entorno vale la pena. Eso sí, hay que caminar a oscuras todo el trecho hasta el Tesoro y sólo se visita eso.