Archivo mensual: mayo 2011

Mente sana (?) en cuerpo algo pocho (I): El botiquín

Aprovechando que vuelvo de una de mis zonas cero de enfermedades tontas, voy a hacer unas cuantas entradas sobre qué echar a la maleta cuando uno va de viaje para evitar males mayores (o menores) que nos pueden suponer un par de días encerrados en el hotel en el mejor de los casos. Ni que decir tiene que he ido añadiendo cosas al botiquín según me han ido pasando, así que si a alguien le sirve de algo, ahí va:

1. ANALGÉSICOS (PARACETAMOL)

Un clásico. De hecho, la mayoría suele llevar alguno encima incluso los días de diario. Un dolor de cabeza de los buenos te quita las ganas de todo, así que para los viajes hace siglos que vengo echando a la bolsa de aseo un par de pastillas de éstas. Nos os voy a contar para qué más sirven (sobre todo a las chicas) porque ya nos lo sabemos.

2. ANTIBIÓTICOS

Pues esto tampoco viene mal, así que con un puñado de genéricos vamos de escándalo. Eso si, como con suerte no se suelen usar demasiado, hay que comprobar fechas de caducidad cada vez que viajamos.

3. ANTIALÉRGICOS-ANTIHISTAMÍNICOS

Evidentemente, al que tenga una alergia diagnosticada no hace falta que le recuerden que eche esto al equipaje, pero no está de más llevar algo suave cuando vamos a un sitio nuevo porque nunca se sabe cuantas alergias desconocidas nos podemos encontrar, y es que los urbanitas estamos hechos unas nenazas y por ahí en esos campos de Dios hay plantas capaces de hacernos un KO en el primer asalto. Debo reconocer que de esto no suelo llevar -diría que principalmente porque te dejan hecho una braga, pero en realidad porque nunca me acuerdo- y en alguna ocasión bien que lo he echado de menos, con esos ojos coloraos y llenos de lagrimones como la Gwynneth Paltrow en cualquiera de sus peliculillas.

4. ANTIDIARREICOS

Esta fue una incorporación posterior a mi botiquín después de pasar por los baños de China. Y Mexico. E Indonesia. Y, sobre todo, Marruecos. Y por poco no salir. Ni que decir tiene que una cosa de estas te deja anclado al hotel hasta que pase lo más gordo, que puede ser cosa de días. Ya me conozco el rollo de no beber agua de grifo, ni zumos naturales, ni lavarte los dientes salvo con agua mineral, cuidado con las ensaladas y frutas … pero es igual, al final siempre cae algo (habitualmente, tú). Aparte de que te planten la vacuna pertinente si vas a un país con riesgo, nunca está de más echar Tanagel o Fortasec. Los médicos recomiendan no usarlos, pero, como dijo Malcolm en Parque Jurásico, “cuando hay necesidad …”

5. PROTECTOR SOLAR

De eso de “yo soy de piel morena” o “total, no voy a tomar el sol”, olvidaos. A la hora de la verdad, todos somos paliduchos frente al sol caribeño o de alta montaña y podemos acabar como un vampiro en Torremolinos (no como los del Crepúsculo ese, sino churruscados vuelta y vuelta). ¡Y anda que no duele todo cuando hemos cogido el sutil moreno del señor Cangrejo! Yo llevo protección total y, según el sitio, la renuevo cada 3 o 4 horas. Y aún así, alguna vez me he quemado 😛

6. TIRITAS, VENDAS, ETC

Aparte de añadir al botiquín hilo y aguja como ya comenté aquí, nunca está de más echar, por lo menos, unas tiritas para una emergencia. Yo de viaje me he cortado, pinchado, arañado, lesionado, descalabrado … pero como de todo no puedo llevar, echo unas tiritas y unas aspirinas 😀

7. REPELENTE DE INSECTOS

Que los mosquitos se pirran por mi sangre ya lo sabía, pero que podían tumbarme por ataque masivo lo descubrí con alegría unas semanas que estuve currando en Cuba, cuando conocía a los auténticos Vampiros en la Habana. Por suerte no cogí dengue -que había una ligera epidemia por aquel entonces en la isla-, pero si me quedé lista de papeles unos días. Después de eso debió correrse la voz y me atacaron las moscas de las arenas -que aunque suene a Star Wars son mosquitos gordos con un nombre chachi- de Milford Sound, los boeing 747 australianos -esos mosquitos tienen que llevar personal de a bordo-, los mosquitos ninja de Martinica … En fin, que ahora me ducho en Relec cada vez que llego a un sitio problemático y, aún así, algo me catan. Incluso a los que aguantan lo que les echen, como el tipo de Arac Attack, no está de más comprobar si el país destino tiene brotes de malaria, difteria o dengue, no sea que volvamos con más de lo que nos llevamos puesto …

Y para saber más: Consejos para viajes internacionales (Junta de Andalucía)


Kung-fusión en la Opera China

Si bien todo el que pasa por Shanghai o Beijing trata siempre de ir a ver el Circo Chino -que viene a ser como una versión Matrix del Circo del Sol-, es justo y necesario acudir igualmente a la Opera China, que es un gustazo visual y, además y por increible que parezca, una mano de reir. En particular, y para nosotros los extranjeros no chino-parlantes, se recomienda el show de Highlights, es decir, un poco de todo. Para los locales, creedlo o no, subtitulan la sesión (?). Por lo que he oido, el dialecto de Shanghai no lo entienden ni ellos, pero, total, a mí me sonaba todo igual.

Lo cierto es que la Opera china, aparte de la voz, se basa muchísimo en los gestos y en el movimiento. Parece increíble que los actores puedan hacer cabriolas con los aparatosos trajes multicolores que llevan puestos, pero se las apañan más que bien. Si alguien pensaba que esto iba de dos señores entradillos en carnes que se plantan en una esquina del escenario con un foco, no podía estar más equivocado. Y, por supuesto, para seguir la obra lo mejor es verles las caras, que son un show en si mismas. Una entrada en las primeras filas viene a salir por unos 20 EUR al cambio y merece bastante la pena. Por 10 EUR se tiene butaca de patio, si vamos cortos de pelas.

El espectáculo es bastante largo y hay que tener mucho ojo, porque el intermedio es casi al final y la parte fuerte viene después. En el intermedio se queda la sala casi vacía y se puede caer en el error de pensar que se ha acabado todo, y entonces nos perderíamos la magnífica, magnífica obra cómica de la Joya que Robaron 3 Veces, que va de un bandolero al que desafían a robar un tesoro en las narices del guarda 3 veces seguidas (de ahí el nombre, claro) y que concluye con más de 10 minutos de combate con y sin armas, volteretas, saltos mortales y no se qué más que demuestran que Jackie Chan no necesita dobles y que los FX en las pelis chinas sólo sirven para poner los monstruos (espero :P)

Para concluir, sólo comentar que, al contrario que en occidente, aquí la opera empieza a eso de las 13:30 y no hay sesiones todos los días, así que lo mejor es dejarse caer por un teatro y pedir el programa de antemano. Y si hacen la obra de la Joya, tanto mejor 🙂