Archivo mensual: diciembre 2010

Las ruinas de Mérida

Visto el planazo del Puente de diciembre, lejos de deprimirnos en casa, optamos por coche y carretera y nos plantamos -entre otros sitios- en Mérida, ciudad famosa por sus ruinas romanas, su museo arqueológico y su jamón de pata negra. Yo ya había estado allí unas pocas docenas de veces, con aquello de que mi tía vive al lado y además he ido alguna vez al festival de teatro que se celebra en las mismísimas ruinas, pero una visita extra nunca está de más y menos si llevas las acuarelas viajeras contigo:


Como para escribir soy más flojeras que para dibujar, aparte de la socorrida wikipedia, esta vez me he traido el folleto y lo he escaneado en PDF para todos vosotros, sufridos lectores. Así si quereis visitar el conjunto monumental, os lo podeis llevar empollado y dedicaros sólo a dar paseillos por las ruinas. Ahora, a desempolvar libretas viejas de viajes para ver la evolución dibujando el mismo sitio 🙂


Ordago a la grande

A una semana escasa del puente de la Inmaculada y, por tanto, del secuestro mafioso-terrorista del espacio aéreo que los controladores perpetraron poco sopresivamente dada su conducta habitual, aún sigue el debate en los noticiarios y programas de tertulia (diría de tertulia serios, pero a los “otros” más que tertulia los considero vodevil). Aunque la tónica general de este blog es tomármelo todo a cachondeo -bien porque lo merece, bien porque la alternativa es echarse a llorar-, por una vez y porque el tema lo merece voy a hacer un post serio. Y, es más, me voy a limitar a dar más hechos que opiniones que, siendo yo viajera frecuente, ya podeis imaginar que pienso de este colectivo de trabajadores, que tiene mucho de colectivo y muy poco de trabajadores.

Los hechos son los siguientes. Los controladores ganan en media unos 350000 EUR al año, a pesar de tratarse de funcionarios públicos. Para referencia, diremos que el funcionariado tiene 30 niveles y un nivel 26 con una antiguedad de unos 10 años puede ganar alrededor de unos 2000 EUR netos al mes, complementos incluidos, salario que no está mal pero pilla bastante lejos del de estos señores. A ello hay que sumarle las famosas “horas extra” de los controladores, que se pagan a, ojo al dato, un 300% de la hora normal. En muchos de los puestos de la administración pública, ni siquiera existe el concepto de hora extra: si hay que cumplir cupos, toca trabajar más deprisa y punto. Pero diremos más. La jornada laboral de un trabajador está en torno a las 40 horas semanales. La de un controlador, teniendo en cuenta la responsabilidad de su trabajo y el estrés al que está sometido, no se acerca ni de lejos. De hecho, he comprobado con cierta sorpresa -a pesar de todo, sigo siendo una ingenua- que sus atribuciones incluyen controlar alrededor de 700 vuelos al año, es decir, menos de 2 al día. Si se echan cuentas de lo que tarda en aterrizar un avión, nos haremos una idea de a cuanto cobran estos señores -o más bien señoritos- la hora de trabajo y de cuánto es su semana laboral. No contentos con estas condiciones, todos ellos han conseguido, bajada tras bajada de pantalones gubernamentales, concentrar su jornada laboral entre enero y, increíble, pero cierto, mayo, por lo que cualquier vuelo entre junio y diciembre -incluyendo los dos periodos vacacionales fuertes donde hay que echar más mano de obra- cuentan como horas extra. Si, de esas que se pagaban al 300%. Lo alucinante de este asunto es que hayan conseguido que les reconozcan que sólo pueden gestionar 700 vuelos al año por cuestiones de estrés, pero, a efectos prácticos, estén concentrándolo todo en 5 meses para poder … efectivamente, echar más horas extra -que éstas no estresan, y además engordan la cuenta corriente a base de bien- durante el resto del año. Cabe señalar que el colectivo mantiene un control férreo sobre el número de controladores que engrosa las filas y sobre el número de preparadores a la oposición al cuerpo -creo recordar que sólo hay una academia a tal efecto-, de forma que cualquier reclamación sobre la necesidad de más personal acaba indefectiblemente en reducción de la jornada laboral y aumento del número de horas extra. Cabe señalar que todos los gobiernos democráticos de este país -no sólo el actual- han cedido a los repetidos chantajes de este colectivo y han ido incrementando sus derechos y decrementando sus deberes hasta llegar a la insostenible situación actual. Añadir que los controladores españoles, según estudios del sector, tienen de las productividades más bajas de toda Europa, no hablemos ya de USA, donde por menos de esto Reagan echó a la calle a más de 1000 controladores y estableció unas leyes que no se las salta un galgo.

Ahora, pasamos al juego de la extorsión que practican estos individuos: a) la baja simultánea por enfermedad de prácticamente una plantilla entera; o b) la convocatoria de huelgas “espontáneas” en fechas específicas de elevadísimo tráfico aéreo que, según ellos, coincide por pura casualidad. A continuación, lo que el Derecho español  señala como condiciones de huelga:

Actualmente regulada por el RD 17/77, de 4 de marzo.

Para que una huelga sea legal, no puede contravenir lo establecido por ley o Convenio para su convocatoria y desarrollo. Son ilegales las motivadas por: móviles políticos y otros ajenos al interés profesional de los afectados; solidaridad o apoyo a causas que no afecten a dicho interés; o pretensión de alterar Convenio o laudos en vigor.

La huelga comienza con una declaración de los trabajadores, sus representantes o las organizaciones sindicales implantadas en el ámbito laboral afectado.

Se comunicará a la empresa o empresas y a la autoridad laboral:

– Con 5 días naturales de antelación (10 en empresas que presten servicios públicos) expresando los objetivos de la huelga, las gestiones realizadas en busca de acuerdo, la fecha de comienzo y composición del comité de huelga.

– La huelga se realizará mediante la cesación del trabajo y la desocupación del centro.

– Son, pues, actos ilícitos o abusivos las huelgas rotatorias, las de celo y las que intenten interrumpir la producción mediante la paralización de sectores estratégicos, así como cualquier alteración colectiva del trabajo distinta de la huelga.

– El personal en huelga deberá respetar la libertad de los trabajadores que no la secunden y prestar los servicios necesarios para el mantenimiento de las instalaciones.

– La empresa no podrá sustituir a los huelguistas por trabajadores que no estuviesen vinculados a la empresa al tiempo de ser comunicada la huelga, ni sancionar más que a aquellos trabajadores que incurran en falta laboral.

Cualquier lector se dará cuenta de que los controladores infringen sistemáticamente como poco dos principios: i) avisar con 5 días naturales; ii) prestar los servicios necesarios para el mantenimiento de las instalaciones. Asimismo, se consideraría como abusiva la falta de celo que aplican cuando los obligan a trabajar después de sus “bajas médicas” simultáneas y éstas últimas serían ilícitas.

Ahora, respecto a los hechos de este puente. De acuerdo a los controladores, decidieron “espontáneamente” ponerse en huelga a mediodía del pasado viernes, momento a partir del cual la mayoría de los trabajadores, que al contrario que ellos salen del trabajo como pronto a las 3, podían empezar a irse de vacaciones. Esta huelga -u otra, a saber- en principio estaba planteada para el inicio de las vacaciones de navidad -sonaba plausible porque ahí también molesta lo suyo- Para cuando yo llegué al aeropuerto, a eso de las 6:30, se había cerrado el espacio aéreo español por completo. Ante la coacción de estos individuos, a los que poco parece importarles la vida de los viajeros en tanto que la usan como comodín por si los fuerzan a trabajar contra su voluntad, el gobierno reacciona obligándolos a acudir a sus puestos de trabajo. Esta gente, suponemos que bajo consejo de sus abogados, hace exactamente eso: se presentan en su puesto e indican que no van a hacer nada porque están estresados. Eso si, estar, están allí. Ante este órdago a la grande, el gobierno decide ir por el curso legal y aprobar una serie de decretos de urgencia en los que se declara un estado de alerta que obliga a los controladores a trabajar bajo control militar. Dos días (medio puente) después, se reestablece el tráfico aéreo en condiciones semi-normales. El resultado:

-Desde el punto de vista del viajero, dos días perdidos en aeropuertos en colas interminables y discusiones sin sentido con el agobiado -y en muchos casos, tal vez por ello, desagradable- personal de tierra y, por tanto, en hoteles pagados y cualquier otro servicio que tuvieran contratado en destino. En muchos casos -como el mío- la cancelación definitiva del vuelo, con la pérdida de dicho vuelo, el de vuelta -de no estar contratado con la misma compañía-, el alojamiento y, en su caso, manutención en destino, coches alquilados, etc. Ante esto, supongo que los controladores dirán que deberíamos habernos sacado un seguro de viaje, ya que de acuerdo al deleznable portavoz del colectivo, César Cabo, ellos nunca tienen la culpa de nada. Pero lo más importante de todo es, sin duda, la pérdida de unas merecidas vacaciones que la gente que trabaja 40 horas mínimo por semana y, en muchos casos, no cobra las horas extra, tenía derecho a disfrutar tranquilamente.

-Desde el punto de vista de las compañías, vuelos cancelados o retrasados, quejas infinitas por los usuarios, pagos a aeropuerto por el espacio de los aviones atrapados en las pistas y caos absoluto para reubicar a los pasajeros. Supongo que también horas extra para mantener el personal suficiente en tierra para manejar la inundación de quejas de los pasajeros. Supongo que el coste de todo esto irá a parar a una reclamación a AENA, que, como Hacienda, mientras siga siendo pública somos todos.

-Desde el punto de vista de AENA, si son justos, les corresponde indemnizar a los pasajeros por el monte total pérdido, más daños y perjuicios (ver derechos del pasajero más abajo) y a las compañías por las pérdidas económicas. En tiempos en que es necesario por primera vez BAJAR el salario de los empleados públicos hasta un 10% y nos suben los impuestos como el IVA para cubrir déficit, este golpe a las arcas públicas va a venir fenomenal

-Desde el punto de vista de los controladores, vuelta a los puestos de trabajo a partir del domingo bajo control militar. El estado de alerta acaba justo al comienzo de las vacaciones de navidad (cuando estos individuos tenían anunciada la huelga originalmente), por lo que nadie garantiza que no vuelvan a las andadas en ese momento, ahora si, con la huelga oficialmente anunciada y, por tanto, sin que legalmente se pueda hacer gran cosa (salvo nuevos decretos). Aparte, 400 controladores tienen abiertas causas por abandono indebido del puesto de trabajo con consecuente riesgo para un colectivo elevado de personas y se enfrentan a penas que pueden variar entre pagar ellos las indemnizaciones (ya se ha decretado que no pueden cambiar en estas fechas la titularidad de sus bienes, por lo que pueda pasar) y entre pocos meses y unos años de carcel. Ante esto, cabe ser escépticos, ya que, desgraciadamente, no tenemos con quien reemplazarlos gracias a su política de mafias. Ante la perspectiva de que les toquen donde más duele -el patrimonio- ya hemos visto estos días a varios controladores derrumbarse en los medios y rasgarse las vestiduras diciendo, poco menos, que no sabían lo que hacían. Pues ya podrían saberlo, en tanto que lo repiten en cada periodo vacacional. Por su parte, el que no pierde los nervios, ni la cara de cemento armado, es César Cabo, que indica que la culpa es de AENA por cerrar el espacio aéreo, ya que podían seguir funcionando con los cuatro gatos que no secundaron la huelga. Pues si es así, ¿para qué queremos pagarle al resto de los controladores? Parece ser que nos sobran 400 …

Lo peor de todo este asunto es que, como cabía esperar, los políticos, que ayer parecían de acuerdo en cuanto a las medidas tomadas para lidiar con esta situación, hoy vuelven a hacer campaña de forma demagoga y poco responsable. La señora de Cospedal parece que, con tal de llevar la contraria al gobierno, hoy se alía con nuestro más que odiado colectivo dando a entender que el PP se opondrá a cualquier medida que el PSOE proponga para acabar con la tiranía de los controladores. Cabe resaltar que el mérito de lo que se haya conseguido el fin de semana, más que del PSOE es del señor Rubalcaba que, hasta donde yo llego, ha sido el único capaz de poner el cascabel al gato, aunque haya sido un cascabel pequeñito y cuando ya había robado el pescado. Posturas como ésta, señora de Cospedal, son las que hacen que ustedes no hayan llegado aún al poder a pesar de las tropelías y desmanes del gobierno actual estos años y que más de un 40% del país según la 1 en TV esta mañana dude del sistema democrático en si.

Como conclusión, en opinión de una servidora, esto no va a acabar hasta que: i) se limite de forma muy estricta el derecho a huelga de los controladores, acogiéndose a que su labor implica vidas en peligro; ii) se prepare para ejercer labores de controlador a un número mayor de personas, por ejemplo, en el mismo ejército como salida profesional futura; iii) se tomen las medidas oportunas para que esta gente pague, con dinero y cárcel, sus actividades ilícitas como cualquier otro fuera de la ley. Y, ya puestos, no estaría de más que se reconsiderara la duración de su jornada laboral y sus salarios para bajarlos al mundo real, donde la gente está en paro dependiendo de 400 EUR con las horas contadas, tiene que hacer cuentas para pagar su piso de VPO y puede tomarse como mucho 5 días seguidos de puente al año. Si los señores controladores los dejan, claro está.


Equipaje para torpes: versión frío polar

El otro día mi amiga Elena andaba agobiada por como encajar toda la ropa de invierno en la maleta que pensaba facturar. El resto no teníamos intención de facturar nada y aún así nos iba bien. El resultado: al llegar al aeropuerto, nuestros amigos los controladores cerraron el espacio aéreo para gastarnos una bromilla a los miles de españoles que volaríamos en el Puente y, cuando resultó obvio que el avión no iba a salir, hubo que esperar hasta las tantas para recuperar la maleta que había facturado. Al día siguiente, cuando salimos en coche, Elena ya habia reducido la maleta a la mitad, pero como lo prometido es deuda, aquí va mi guía para hacer el equipaje en punto zip y ahorrarnos disgustos. ¡Va por ti, Elena!

Aunque mucha gente puede pensar que, total, por 10 euretes de nada, facturar la maleta es lo mejor, entre las tropocientas cosas que pueden salir mal con tu equipaje facturado, la lista la encabeza el que se pierda para siempre -si esperas compensación de la compañía, vas listo, mejor inténtalo con la tarjeta de crédito con que pagaste el billete y buenas noches, buena suerte-, pero tampoco ayuda que te llegue al final del viaje, o que aparezca en Sebastopol, o que la hayan reventado a patadas de camino al avión o que la hayan abierto en control y se haya caido la mitad de lo que había … por no hablar de que, una vez facturada la maleta, el vuelo o tú no salgais y te pases el resto del día buscándola por esos aeropuertos de Dios. En resumidas cuentas, facturar … naiiiiiinnn!
El problema es, claro está, como meter todo el equipaje en una bolsa que, en el mejor de los casos, viene a ser asi de grande:

Pues, con todos vosotros, un resumen de qué llevarnos y qué no cuando nos vamos menos de dos semanas de viaje por ahí. Si tu plan de viaje incluye soirés en hotelazos de 5 estrellas, pasarelas Cibeles, lujo y glamour, evidentemente este no es tu sitio. Si te apañas con lo basico y asi te quitas de complicaciones, adelante. Empezamos con lo difícil: frío del chungo, que los jerseys ocupan mucho espacio.

Punto 1: El calzado


Los zapatos se comen media bolsa, así que vamos a limitarnos a un par: los puestos. Ahora bien, ¿qué calzado llevar para frío, lluvia y nieve? La opción lógica parece las botas de montaña. Tentador … pero no. Es un calzado demasiado duro para llevar muchos días seguidos, requiere calcetín grueso si o si y cuando estás en interiores es como si llevases los pies en un microondas. Salvo que uno vaya a trotar por las montañas, para campo y ciudad hay opciones mejores. Del calzado normal, el deportivo (no de deporte) con suela adherente (si te llevas de otro, te vas a reir …) es la mejor alternativa en cuanto a comodidad, que no en cuanto a frío, lluvia o nieve. Si se te mojan los calcetines, no sabras si son mejores las ampollas o el tratamiento epidérmico modelo uva pasa que te vas a aplicar. Asi pues, nos queda como opción … algo estilo Panama Jack, con suela adherente, resistente al agua (y a los meneos que le vas a meter) y lo bastante calentitos para ir tirando.

Punto 2: El modelo cebolla (capa 1)


La idea clave es que la ropa se ensucia tanto más cuanto más cerca la tengas del cuerpo. Es decir: echa ropa interior suficiente y de ahí en adelante ve restando. Suficiente para un par de semanas, a poco que pases 2 o 3 días en el mismo sitio, viene a ser 7 u 8 mudas: luego siempre puedes lavarlas en el baño y tirar del truquito del radiador o la toalla de microfibra para secarlo todo rápido. No olvides echar una bolsa de tela para guardar la ropa sucia hasta lavarla, el plástico no mola nada para estas cosas.

Punto 3: Camiseta interior


La ropa interior térmica cuesta una pasta gansa, pero en ocasiones se agradece. Aquí va un truquito para reducir el coste a una tercera parte. En lugar de térmicos, hazte con una camiseta del Decathlon de las que se usan debajo del traje seco para bucear. Va lo suficientemente pegada a la piel para añadirle un par de capas extra y te hará el mismo avío. En caso de que no hayas echado nada de ésto, un día que el viento pegue fuerte y el abrigo no baste, recurrimos al truquete del montañero: hazte con un periódico e intercala una hoja entre la camisa y el jersey y algo te quitará.

Punto 4: El modelo cebolla (capa 2)


Ahora toca escoger camisa o similar. En mi caso, yo prefiero similar, que normalmente suele ser un poco más grueso, se arruga menos y además no hay que abrochar botones. A estas alturas hay que recordar que no vamos a una pasarela y que cada prenda te la podrás poner 2 o 3 veces si te mantienes limpito. No vayas a por cosas muy gruesas, para eso ya tenemos los jerseys. En esta capa incluimos los pantalones. Lo más auxiliado para el frío son los vaqueros, y como ocupan mucho, te los llevas puestos. Puedes echar unos de tela elástica en la maleta en caso de apuro (caida en el barro, uno de esos días del mes, etc) o si te sientes glamuroso. Ni media pernera más

Punto 5: El modelo cebolla (capa 3)


En cuanto a jerseys, lo tenemos claro. El que lleves puesto y uno más. Vale que te vas a repetir más que un bocata de ajo, pero en interiores te lo puedes quitar y en exteriores vas a llevar el abrigo puesto. Mi recomendación personal es un jersey y una rebeca que se pueda cerrar del todo y cubra la garganta. Si a la vuelta el equipaje no te cabe (todo el mundo sabe que en estos viajes el equipaje engorda y tú, con suerte, adelgazas), puedes llevar uno puesto y otro anudado a la cintura.

Punto 6: El modelo cebolla (capa 4)


Y, por fin, llegamos al abrigo. Lo mejor es un tres cuartas grueso y que se pueda cerrar hasta el cuello, con bolsillos laterales para meter las manos. Si tiene capucha, mejor que mejor. A esto hay que añadirle guantes, bufanda y gorro, de lana calentita. ¡No olvideis que el 70% del calor corporal se pierde por la cabeza!

Punto 7: El kit de aseo
Ya podemos pasar al kit de aseo, que conviene llevar en una bolsa transparente de tamaño reglamentario (se puede pillar en cualquier todo a 100, junto con botes para champú y crema de menos de 100 ml) para evitarte problemas con guardias tan comprensivos como, por ejemplo, los del aeropuerto de Amsterdam. Lo mejor es comprar el desodorante de barra (así no cuenta como líquido), la pasta de dientes y cremas de la cara en muestras pequeñitas (tantas como necesites) y el peine de plástico, para poder desenredarse dentro de la ducha, y echar una toalla de microfibra por lo que pueda pasar. Entre los extras no está de más un bote de bálsamo de tigre -a mí me funciona mejor que el Reflex o el Fastum gel- para los dolores musculares si hay muchas horas de inmovilidad en avión o coche, y, ya puestos, algún analgésico por lo que pueda pasar. El que la necesite, que añada su maquinilla de afeitar (secadores suele haber en los hoteles) y las pastillas que correspondan (por ejemplo, en Marruecos o México no está de más el Fortasec, o en Cuba un liquido antimosquitos). El gorro de ducha viene de miedo cuando no hay tiempo de lavarse el pelo: no olvideis que no en todos los paises han descubierto las virtudes de poder desencajar la alcachofa del agua de la pared 😛
Una vez acabados, la bolsa quedará así.

Punto 8: Los toques finales


Para terminar, queda echar un paraguas compacto, un kit de costura -que viene increiblemente a mano para más cosas de las que uno cree- y, si no sabes con quién compartirás habitación, unos tapones para los oidos. En la farmacia tienen varios modelos, pero el bueno, bueno es el que se usa para manejar maquinaria, como el 3M.
A esto cada cual puede añadirle lo que le haga falta, desde cámara y móvil -sin olvidar los cargadores correspondientes Y el adaptador de enchufe- hasta el mp3, la Nintendo o el ebook. De todas formas, si se va en un grupete majo, estas cosas sobran salvo que el tiempo de avión o tren sea largo. Lo normal es que pasemos el rato hablando con los amigos, así que se puede ahorrar espacio.

Y así nos quedaría la bolsa una vez lo encajamos todo dentro. Aún queda sitio para el crecimiento del equipaje, pero si uno piensa ir de compras, lo mejor es encajar una segunda bolsa de viaje flexible en el espacio que nos queda, soplarle a la vuelta el equipaje al que menos afecto le tengamos, facturarlo y rezar para que llegue algún día.


Des-Controladores en vivo y en directo!

¡Buenos días por la mañana! Como cada puente y festividad de Nuestro Señor en que los pobres currantes juntamos más de 5 días de asueto, nuestros amigos los controladores han decidido obsequiarnos por sorpresa con una de sus acostumbradas juerg… digo huelgas inesperadas. Inesperadas lo serán para alguno, pero la mayoría sabemos que se convocan curiosamente cuando más le pueden hacer la puñeta al pobre y sufrido viajero, que queda a merced de los deficientes servicios de los aeropuertos y el desagradable personal de tierra -especialista en escurrir el bulto- de la compañía de turno, que suministran la información con cuentagotas. Y, evidentemente, después de comentar a los afectados que usen sus teléfonos para informarse de la hora de salida a partir de las 6 de la mañana, ahora a las 12 la mayoría de los vuelos están cancelados. Parece ser que este oprimido colectivo, que parece condenado a tres o cuatro huelgas al año por motivos tan variopintos como no llegar a fin de mes con sus entre 150000 y 300000 euretes al año o estresarse trabajando 1 día de cada 3, ahora se queja de no poder hacer horas extra (parece que si son extra no estresan, lo que si es que se pagan … bien caras). Así que la solución es dar donde más duele. En el puente. Y sin avisar, que así da más risa. Pero no os lo tomeis así, que luego saldrá ese señor repeinado con traje de Armani y Rolex que es el representate sindical de los controladores a llorarnos por lo mal que lo pasan. ¡Pobreticos!

En las páginas de las compañías aereas indican que, siendo la cancelación por causa mayor, las reclamaciones a Aena. En Aena indican amablemente que de eso nada, que reclamemos a las compañías. Mi recomendación es hacer reclamación sellada a ambos dos y, en su caso, estar preparados para lo peor. El Mundo indica aquí el escrito que una panda de abogados atrapados en algún aeropuerto han redactado a tal efecto y aquí una web, Indemnizacion por tu vuelo, especializada en reclamaciones de este tipo, pero ojito a la letra pequeña: por ejemplo, si renuncias a la demanda, ellos cobran igual. ABC también hace un resumen de los derechos que tenemos y las compañías se van a saltar por la cara, de acuerdo a la FACUA.

Y, mientras tanto, un saludo desde aquí a nuestros amigos los controladores. Si al final privatizan AENA, no creo que nosotros ganemos gran cosa, pero a estas alturas me conformo con que ellos pierdan bastante … empezando por el puesto de trabajo.