Mermelada, salsa picante y cafe del güeno-güeno


¿Has llegado ya a esa edad en la que en lugar de salir a beber, sales a comer? ¡Pues entonces estás a un paso de traerte comida de los viajes en vez de imanes para la nevera! Inaguramos sección de papeo internacional para que llenes la cesta de la compra cuando viajes por ahí y vamos a empezar con Jamaica y olé.

Cafe Blue Mountain

¿Sabíais que uno de los cafés más caros del mundo proviene de las -ejem- deposiciones de unos lagartos que se alimentan de los granos? Pues, afortunadamente, el Blue Mountain no es ese, menos mal. Se trata de un café arábigo que se recoge en las montañas azules de Jamaica, las más altas del Caribe con unos 2000 metros de nada. Cuentan las leyendas que procede de unas plantitas que los holandeses le regalaron a Luis XV en el siglo XVIII. Al rey se le ocurrió facturar 3 matas para Martinica, pero las pobres fenecieron en el viaje por mar -las regarían con agua salada o algo- y sólo se salvó una, que al parecer acabó plantada en Jamaica en vez de en su destino original.

Está bueno, buenísimo para tomarlo solo (la leche es herejía en estos caso), lo malo es que lo que tiene de bueno lo tiene de caro de la muerte, porque la producción es más bien escasa -abolir la esclavitud es lo que tiene- y la demanda bastante alta. En cualquier Delicatessen seguramente se puede comprar un paquetito, aunque parece que no llega al nivel del que te ponen en la isla.

Salsa Las Lick Jerk

Pues es esta una salsa que en Jamaica se le pone básicamente a todo, principalmente a la carne, y que está buenísimen, siempre y cuando te gusten las especias. Tiene un toquecillo dulce al final que le da un algo especial … Vaya, que merece la pena cargar unos cuantos botecicos si te caben en la maleta, bien envueltos en toallas, jerseys o algo que amortigüe, no acabemos con calcetines sucios al jerk, que ya os podeis imaginar como tratan las maletas en los aeropuertos cuando no estais mirando (y en algunos, cuando mirais también, qué carajo!)

Como soy así de floja, en lugar de contároslo yo misma, me recorté de la guía de Kingston la paginilla del jerk, no os la perdais, que tiene su gracia la base histórica del asunto.

Mermelada de guayaba

Esta te la puedes hacer en casita, suponiendo, claro está, que en vez de macetas de potos tengas árbolicos de guayaba plantaos en la terraza.

La guayaba es uno de esos frutos tropicales que una echa de menos durante semanas cuando vuelve del Caribe. Por dentro es rosa, con pepitas estilo tomate de los de antes y por fuera entre verde y amarilla. No solo tiene vitaminas A, B y C sino que está buenísima, te baja el colesterol malo y, con tiempo, igual hasta te haría la declaración de Hacienda. Y yo me pregunto, con tanta fruta tropical que plantan en Almuñecar ¿qué tienen en contra de las guayabas? Guayaba forever!

Lógicamente, la mermelada debió aparecer como una forma natural de preservar la fruta para comérsela más tarde, así que para qué llevarle la contraria a nuestros ancestros, a la maleta con los botes de guayaba y así la salsa lick no se siente tan sola. Personalmente, a mi la mermelada me gusta ponérsela al queso de Burgos en las ensaladas más que a la tostada en el desayuno, pero como gustos hay colores. ¡Y el de la guayaba es el rosa!

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