La ruleta del infortunio: pruebe su suerte en el aire


El verano ya llegó y con el las perrerías que legalmente todos los gobiernos le permiten a las lineas aereas hacer con sus sufridos usuarios. Y es que en las líneas aereas, más que haber pagado un perraje por que nos lleven de un lado para otro dentro de un margen de tiempo indefinido, parece que nos estén haciendo un favor de los de ir a Fátima de rodillas.

Acabo de volver de Rusia hace una semana: dos trayectos con vuelos conectados, dos veces que he estado a punto, a punto de perder la conexion gracias al habitual retraso del primero  y a las pocas consecuencias que tiene el que no podamos coger el segundo. Todo tiene sus pros, por supuesto. El Triathlon de aeropuertos deja a la altura de una babucha al de los hombres de hierro con los 1000 metros lisos interterminal, la carrera de obstáculos en los registros y la lucha grecorromana en las colas. Llega una hecha un figurín.

Y a todo esto, las excusas cada vez más originales para justificar los retrasos: el avion se retrasara porque ha salido tarde (¿en serio?¡que fuerte!), el asiento del copiloto no funciona (pues que vaya de pie o se siente en las rodillas del piloto, que mas comodo va a ir que a los que nos toca pasar la noche en el aeropuerto), el avion viene con retraso por un problema mecanico (pues a mi casi me ponen otro, oigan). Y, desde aqui, mi mas sentido saludo a ese colectivo tan generoso y honesto: los controladores aereos. No contentos con trabajar menos horas que nadie y cobrar diez veces mas, ni siquiera tienen pantalones para hacer una huelga como Dios manda, no sea que con el dia de sueldo que pierden no vayan a poder pagar la letra del yate. No, ellos se ponen enfermos todos a la vez y en todos los aeropuertos (será de hijop*tez cronica) … ¡justo el dia en que todo el mundo empieza sus vacaciones! Ante semejante desfachatez, yo no sólo empapelaba a todo controlador al que el médico de empresa, con testigos al lado, no le tome 40 de fiebre en su casa esos dias de malestar, sino tambien a quien quiera que les haya firmado la baja por enfermedad (familia, vecinos o simvergüenzas en general). Y es que, claro, con tantos días libres, ellos no entienden que al ciudadano de a pie no le apetezca pasar sus escasas vacaciones sentado en la moqueta del aeropuerto. A ver si cunde el ejemplo y los cambian de una vez por el sistema automático ese de Canarias, que seguro que da menos problemas.

Para acabar con una nota positiva: Lufthansa ya ha encontrado la forma de arreglar nuestros problemas con los transbordos ajustados. Te recomiendan que hables con el personal de a bordo y, una vez les has contado que tienes 4 minutos para cambiar de terminal y recorrer 2 km, te dan la formula magica “Maybe you get lucky” ¡Como os lo estoy diciendo! ¡Dos veces en dos trayectos! Puestos a tener suerte, prefiero que me toque la bonoloto y me compro un jet privado, ¡no te j*de!

Pero si lo mio fue malo, peor fue lo de la señora de atrás, con niño pequeño, que mientras se quejaba al sobrecargo de Spanair de que ella había comprado un vuelo conectado de Lufthansa (vendertelo, te lo venden, pero si lo opera Spanair, mala suerte: se desconecta el solo) y que aquello no podia ser, el tipo va y le contesta “Pues mire, a mi me han bajado el sueldo y me tengo que aguantar”. Pues si, bonito, para aguantar, lo que aguanta el pasajero.

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