Archivo mensual: noviembre 2009

Tortugas bobas y buceadores … err …

No importa cuantas veces las encuentre, las tortugas siempre son bienvenidas en mi log de buceo. La primera la vi en snorkel en Maui y echó un rato jugando conmigo. Esta fue una de las que vi en Isla Mujeres, junto a Cancún, lugar del que lo único que merece la pena es el buceo porque las multinacionales hoteleras se han cargado todo lo demás. Eso y los turistas ingleses aferrados a la barra libre que no habían soltado el taburete desde las 7.30 a.m. hora de salida hasta las 5:30 p.m. hora de llegada. Entre el alcohol y el sol, deberían conservarse en plan Tutankamon…

Tortuga Isla Mujeres (1)

Tortuga Isla Mujeres (2)

Tortuga Isla Mujeres (3)

Por más que digan que estos bichos pueblan el mediterráneo, será porque están en peligro de extinción, por las indigestiones de bolsas de plástico o, porque visto el turismo por el que se ha apostado en nuestras costas, han decidido picar billete a otras playas -igual no son tan bobas como su nombre indica-, pero yo nunca las he visto en otro sitio que no sea el Caribe, Indico o Pacífico. ¡Y las del Caribe son las más sociables!

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Hola, vecino. ¿Tendrá una tacita de RH+?

Cuando a uno le toca currar en Bucarest un lunes, lo mejor que puede hacer es viajar en sabado, que sale mas barato, y pasar el domingo en Brasov, que es mucho mas bonito y tiene al lado, al lado el castillo de Bram, mas conocido popularmente como el castillo de Dracula. Y, milagros de Internet, aqui lo puedes ver en 360º al crepusculo sin arriesgar el pescuezo ni recargar el bocata de mayonesa de ajo.

Aunque en realidad Vlad Tepes como mucho pasó allí un par de días encerrado por los turcos en una mazmorra, ya que Bram Stoker lo tomó de base para su más que famosa novela, se ha popularizado como tal y está llenito de carteles de pelis de vampiros y fotos de Gary Oldman. Y eso que, por mucho que me guste la peli y la cantidad de detalles geniales que tiene -ver para muestra ésta presentación-, más que Dracula de Bram Stoker, Coppola se curró Dracula de Corin Tellado. ¿Pero es que a los vampiros no les han dicho sus mamis que no se juega con la comida, señores? Y es que la novela original –aqui en español y gratis o, en su versión original en Proyecto Gutemberg-, más que de amor iba de gastronomía.

En realidad, Stoker basó su novela en las más que cuestionables hazañas de Erzsébet “Elizabeth” Báthory una noble transilvana de finales del siglo XVI que se adelantó al Cosmopolitan en tratamientos de belleza sólo que, en lugar de caviar de ese, pensó que la sangre de doncella estaba por aquel entonces más barata. Se le atribuyen, de hecho, más de 600 crímenes antes de que fuera emparedada como castigo -ya que a los nobles de entonces no se los podía ajusticiar-, aunque no muy curiosamente, la sentencia llegó por motivos políticos más que por sus victimas, que, para la consciencia de la época, no dejaban de ser plebeyas. Y es que la mujer, a la muerte de su esposo -el Caballero Negro de Hungría- controlaba un pedazo de tierra bastante codiciado.

En Báthory basó antes su novela Carmilla Sheridan Le Fanu (1872) -y si, tambien la he encontrado en español y en ingles gratis para vosotros, niños- y probablemente de ésta también tiró Bram Stoker, ya que Drácula es el 1897, si bien se cargó, con gran corrección política, toda la connotación homoerótica -y es tan obvia que hasta la pilló una servidora, que vivió muchos años creyendo que Tomates Verdes Fritos era una peli de misterio- y cambió a la prota por un tío, para hacerla en plan best seller de la época, como si de Dan Brown se tratara. Y lo consiguió, vaya que si lo consiguió.

En cualquier caso, el conde Drácula original poco tiene de vampiro -que sepamos, claro :P- y mucho de héroe nacional, si tenemos en cuenta que la posición geográfica de Rumanía la hacía equivalente a bañarse en ketchup y saltar a una piscina de pirañas. El tipo en realidad se llamaba Vlad III (Vlad en rumano significa conde) y obtuvo el sobrenombre de Tepes por su pintoresca costumbre de empalar a sus enemigos, todavía vivos, como pinchitos morunos y sembrar con ellos la carretera a sus tierras, en el equivalente en turco a la señal de stop. Y es que cuando el enemigo es más fuerte que tú, el único recurso que te queda es acongojar al soldado de a pie, o lo que en la guerra se llama “represalia inaceptable” y en el patio del cole se denomina “ya te pillaré yo luego”. Lo de Drácula le viene de la orden del Dragón -que, mire usted por dónde, tenía como parte de la parafernalia el uso de una capa negra-, a la que pertenecía por parte de padre,  fundada por Segismundo de Luxemburgo precisamente para plantarle cara a los otómanos. Por aquello del Dragón -que lo más probable es que viniera de Ouroboros- se conoció también como orden de San Jorge, lo que resulta divertido si tenemos en cuenta de dónde sacó Coppola la armadura (ver “Cruzando oceanos de tiempo” en este mismo blog, amiguitos). Sin embargo, lo que le hizo gracia a Stoker es que Dracul también se puede traducir como “diablo”, aunque el vocablo original no lleva connotaciones negativas y va más en plan “diablos de la velocidad” y cosas de esas.

Pero volviendo al castillo en si y de acuerdo a los carteles que hay en su interior, la idea parecía ser similar a la de Troya: controlar un paso frecuente para comerciantes y cobrar las tasas correspondientes. Mete a cinco ingenieros en un lugar aparentemente inofensivo y tendrás un montón de respuestas a cuestiones que, para empezar, nunca te habías preguntado. Como para qué sirve un castillo en un llano y por qué no tiene espacio para refugiar a unos campesinos que, en un lugar que en realidad vive de los impuestos del comercio, importan menos que un pito. Y, ya puestos, cómo el sistema de canalización se utiliza para echar líquido hirviendo en forma de cortina a los que intenten tomar la fortaleza. O como el patio interior con entreplantas en espiral permite aumentar el número de tiradores con que puedes acribillar a los invasores que hayan conseguido atravesar la puerta. Diversión sin fin, vamos.

En fin, Bram no es ni mucho menos el castillo más bonito de Rumanía -ese honor corresponde muy probablemente a Pele, pero Brasov bien vale una misa -y una visita de fin de semana- y Bran pilla a tiro de piedra para quitarse la espinita friki que todo el mundo tiene más o menos oculta. Eso si, avisado queda el personal que en sus mejores momentos se puede llegar a 17 bajo cero, asi que una visita al Decatlon a por pantalones de pre-esqui y camisetas para traje seco nunca estará de más si vais en invierno.


Nueva Zelanda (V): Tasman, Cook e ingleses a cascoporro

El primer europeo en pisar las islas, el holandés Abel Tasman, llegó en 1642. Tasman se limitó a pasear por la zona y descubrir todo lo descubrible, o sea, todo, ya que el que los maoríes lo llevasen pisando cinco o seis siglos no significaba gran cosa para el europeo medio. Sin embargo, el siguiente en llegar fue el británico James Cook en 1769 que, naturalmente, según las costumbre de la época, declaró la tierra propiedad de Su Majestad (1). Espero que le sirviera de consuelo cuando luego, haciendo honor a su apellido, acabó en el puchero.

Abel Tasman planificando sus vacaciones

Abel Tasman planificando sus vacaciones

En respuesta a la posterior llegada de franceses que, básicamente, trataron de hacer lo mismo que ellos, los ingleses firmaron con los maoríes en 1840 el tratado del Waitangi por el que le cedían la “kawanatanga” (soberanía) de sus tierras a la Reina a cambio de que ellos les reconociesen que lo suyo era suyo. Es de señalar lo bien que se lo montan los ingleses en estos temas, ya que hoy en día el Waitangi Day (6 de febrero) es la fiesta nacional de los maorís, en que celebran, por lo que yo entiendo, que los bretones se lo levantaron todo. Hablando en cifras, la población original maorí de unos 100000 individuos se había decrementado a unos 40000 en el 1900, mientras que los europeos (pakeha) se contaban alrededor de medio millón. El problema fue, al menos de acuerdo a los británicos, la falta de un jurista competente bilingüe, es decir, que hablase maorí e inglés. El contrato final debió ser como para enviarlo certificado al infierno a la atención de Mefistófeles y con un post-it que dijese “¡Aprente, aficionado!”. Parece que en lo único que ambos bandos estaban completamente de acuerdo era en que el tratado constaba de tres artículos. Por lo demás, donde unos dijeron ceder, querían decir compartir y donde dije digo digo Diego. Lo normal. A mediados del XIX llegaron más europeos en busca de tierras y, Waitangi o no, la guerra estalló alrededor del 1860. Los británicos sufrieron bajas considerables pero, armas de fuego por medio, acabaron fácilmente con los guerreros maorís y, como ya se veía venir, se quedaron con las tierras, estableciendo principalmente granjas y pastoreando ovejas. En el 1975 se instituyó el tribunal del Waintangi que arbitra disputas entre las iwi (tribus) maoríes y el gobierno, estableciendo compensaciones, caso de ser necesario, que suelen invertirse en servicios de salud y educación para las iwi.


(1) Es decir, SU majestad de él, que poco o nada tenía que ver con los hasta entonces felices habitantes de la zona.


Sirvase usted mismo: Gasolineras romanas

Inagurando hoy una sección, porque tengo el timo calentito, niños y niñas, procedo a daros indicaciones de lo que NO debeis hacer o, si haceis de todos modos, al menos hagais advertidos. Y no, no es eso en lo que estais pensando sino … ¡LAS TOMADURAS DE PELO VIAJERAS! Y, si, muchas las he sufrido en carne propia y otras las he visto en primera persona, porque por mucho que uno corra siempre hay otro que va más deprisa, pero, aprended de mi experiencia y tened miedo. Muuucho miedo.

Empezamos en Roma, ciudad donde lo último que alguien con dos neuronas en términos conversacionales debe hacer es alquilar un coche. Y, aún asi, lo hacemos. Como todo el mundo sabe, devolver un coche al rent con el depósito a medio llenar puede costarnos no ya un ojo de la cara, sino incluso uno de esos organos pequeñajos que dan cosas acabadas en -ina (como la gasolina). Evidentemente, llenar fuera de Roma o dentro puede significar hasta 20 céntimos por litro, pero lo peor no es eso. Nooooo. Son … ELLOS.

pardillosRoma

Normalmente, dentro de Roma no hay gasolineras de verdad, con sus chicles, y su anticongelante y todos sus complementos, sino surtidores automáticos que, agárrese usted, no valen para llenar, sino que dan el importe justo que uno le ha metido usando los billetes más planchados que tenga a mano en los bolsillos. Pero no están solas … Allí acechan … ¡los timadores gasolineros!

Cuando uno llega a la gasolinera, allí sentado está este especimen a la espera de su presa que, ingenua, piensa que el individuo en cuestión es un trabajador de los surtidores. Pero no. Es un tipo anónimo que, silla plegable en mano y chaleco reflectante de los chinos al cuerpo, se acopla allí todo el día y espera al conductor pardillo, explicándole como funciona el cacharro y solicitando amablemente que apoquine el dinero que pensaba meterle al depósito. Cuando acaba, ándense con ojo, el individuo le pedirá UNA PROPINA por algo que hubiera preferido hacer usted solo. Y cuidadito con escatimar, o el predador lo perseguirá por la via al grito de stronzzo hasta que pise el acelerador.

pardillosroma2

Sin embargo, lo más grave no es eso. Los más avispados ya habrán notado el truco del asunto, pero una servidora se lo encontró por primera vez anteayer. Generalmente, con mi metro ochenta y pocos aprovecho cualquier parada de coche para salir y estirar piernas, con lo que suelo estar de frente al siniestro gasolinero mientras lleva a cabo su labor. Sin embargo, con el tormentón del Roma del día de todos los Santos y por aquello de que ya me había duchado ese día, mi compi de pardillaje y yo optamos por, ya que de la propina no nos salvaba ni el tato, permanecer en el interior del coche mientras este individuo introducía los 20 euretes que le habíamos dado para completar el depósito. Ni un minuto más tarde, toque a la ventanilla y

-“Presto”

-“¿Yaaaa?”

-“No se ha llenado”

-“No. Deme otros 20 euros”

Y, efectivamente, una comprobación del depósito muestra que apenas ha subido. Y aunque seamos medio tontos, no somos tontos del todo. Cuando uno no mira la cantidad que el sujeto en cuestión ha metido en el depósito mientras lo hace, la probabilidad de que la mayor parte de ésta vaya a parar a su bolsillo es directamente proporcional a la cara de extranjero que uno tenga. Asi que, niños y niñas, si vais a Roma rellenad el depósito ANTES de llegar a la ciudad en surtidores de los de toda la vida y, si no podeis evitarlo, hacedlo vosotros mismos y no acepteis jamás la ayuda de estos tipos. Y, si tampoco ésto podeis evitar, no despegueis la vista del indicador del surtidor durante todo el proceso. O, como última instancia, consolaros sabiendo que estais pagando la universidad de los hijos (de p***) de estos tipos.


Con la NDS en las Highlands

Una de las gracietas de la NDS, aparte de que tiene juegos más orginales de lo habitual y bastante apropiados para echar horas de aeropuerto es, como ya he comentado en algún post, el programa freeware Colors! (También disponible para iPhone, para el que tenga la pasta para comprarlo libre o la ingenuidad para hacer un pacto con Satanás o Telefónica).

Pues bien, mientras vuelvo a casa y escaneo mi libreta de bocetos del fin de semana, aquí os dejo videos de dibujos de Escocia de este verano en vivo y en directo (y en un lugar sombreado, que si no, en la pantalla no se ve naaaaa :P)