Reino Unido (XII): Cuando Hitler robó el conejo rosa


Posteriormente, bajo la casa de Hannover, el extremo occidental de Londres experimentó un importante desarrollo; se abrieron grandes plazas como las de Grosvenor, Cavendish, Berkeley y Hannover, y se construyeron más puentes sobre el río. Los servicios públicos como el suministro de agua y el alcantarillado mejoraron, y las calles fueron pavimentadas.

El crecimiento de la población de Londres se aceleró en el siglo XIX, multiplicándose por seis a lo largo de este periodo, debido a los flujos de gente que recibió del resto de las islas Británicas, de las colonias y del resto de Europa. Aunque la Revolución Industrial creó un gran número de puestos de trabajo, nunca fueron suficientes para satisfacer las esperanzas de la marea de gente necesitada que llegaba a la capital. Las novelas de Charles Dickens, con que la Primera nos obsequiaba casi todas las navidades hasta la llegada de ET, son un testimonio de los problemas sociales de esa época.

Chiringuito de cristal tipico de las Expos de la epoca en Hyde Park

Chiringuito de cristal tipico de las Expos de la epoca en Hyde Park

En 1851 la Exposición Universal celebró el éxito de Londres, Gran Bretaña y el Imperio, gracias a los avances y la prosperidad que proporcionó la industrialización. A principios del siglo XX se inaguraron iconos típicos londinenses como los buses, el metro y, como no, Harrods, donde se comenta que el dependiente nunca dice no disponer de algo siempre y cuando el cliente no pregunte precio. Por un precio asequible, eso sí, se puede conseguir una mermelada de frutas del bosque la mar de apañada que siempre procuro traerme para España cuando paso por allí. Aparentemente, Londres continuó en esta dinámica de riqueza e influencia hasta la I Guerra Mundial. En otoño del 1915 los zeppelines comenzaron a bombardear la ciudad, acabando con la vida de 39 personas. La guerra en sí no tuvo grandes efectos sobre la ciudad, pero la depresión que la siguió a finales de la década de 1920, castigó al país en general y a su capital en particular. Al final de la primera de las guerras, un total de 650 londinenses habían caido. No es que sumaran mucho en el total, porque para el 1921 la población ya estaba en torno a 7.5 millones de personas y la ciudad se extendía como una mancha de aceite sobre los campos circundantes. Las tasas de desempleo crecieron hasta tal punto que en 1926 se desató una huelga general al estilo de las de antes, hasta el punto de que el ejército hubo de tomar la ciudad para garantizar la normalidad [17]. Allá por los 30, la población se reforzó aún más con un gran número de judíos que huían de la persecución en Europa, la mayoría de los cuales se establecieron en el West End.

La catedral de St Paul, intacta a pesar de las bombas

La catedral de St Paul, intacta a pesar de las bombas


(17) El hecho de que la normalidad consista en gente armada por las calles da mucho que pensar sobre el caracter británico.

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