Archivo mensual: noviembre 2008

Reino Unido (VIII): Isabel, reinona de Inglaterra

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Curiosamente, tras la Reforma se prohibieron los teatros en Londres más que por censura religiosa porque se suponía que malgastaban el tiempo de los trabajadores. Más que desaparecer, los teatros se mudaron al Southwark, fuera de la autoridad del gobierno de la ciudad. El Globe Theatre, donde se representaban las obras de Shakespeare, se construyó allí en 1599, pero ardió totalmente en 1613. Hoy en día hay una réplica moderna en el mismo sitio donde estaba el original. Además de teatros, en Southwark había también otras diversiones, ya que venía a ser el barrio rojo de la ciudad. Económicamente, durante el reinado de Isabel I se instauró una nueva moneda muy estable y se crearon la Bolsa Real y la Cámara de Comercio. El único problema de la reina fue un curioso apego a la soltería [14], que le resultó bastante útil para mangonear a los reales pretendientes que podían suponerle beneficios al tiempo que se acostaba con quien le venía en gana. Desafortunadamente, la muerte de su amante favorito, Robert Deveraux, intentando cortar una revuelta en Irlanda, la deprimió considerablemente y acabó muriendo como Fonseca: triste y sola después de haber cimentado la Inglaterra moderna.

Ser reina ayuda a ligar

Isabel: Ser reina ayuda a ligar

Tras Isabel I, los Tudor se habían quedado sin descendientes o, al menos, sin descendientes no bastardos. Lo más práctico era sustituirlos por la familia real más a mano que, en este caso, eran los Estuardo escoceses. Si bien Inglaterra tenía bien claro el anglicanismo o, lo que es lo mismo, que oponerse al rey en aquellos tiempos no rentaba, en Escocia estaban hechos un lío. Al principio, por aquello del que dirán, Jaime I decidió empezar por donde lo dejó Isabel y a poco los católicos en la persona de Guy Fawkes le reventaron las casas del Parlamento recien inaguradas como estaban. Por suerte -para Jaime- pillaron al conspirador. Hoy en día se celebra en recuerdo de este hecho la noche de las hogueras el 5 de noviembre. El reinado Estuardo comenzó bien desde el punto de vista de la ingeniería civil, ya que se limpió un tanto el bastante asqueroso Támesis de la época y se delegó en un arquitecto bastante original, Inigo Jones, la construcción de diversas obras como la plaza de Covent Garden. Sin embargo, pronto llegó Carlos I que, como si el nombre marcara carácter, no gozó lo que se dice de gran popularidad en la ciudad. Para empezar, negoció un matrimonio con una infanta española, pero cuando se dió cuenta de que España sólo quería colocarle a la chavala y no tenían pensado ni de cerca aliarse a la pérfida Albión, Carlos cambió de opinión y, ya que pasaba por Francia de vuelta, se llevó puesta a la princesa Enriqueta María. Desafortunadamente, la francesa era católica, lo que no le hizo gracia a los londinenses que, con tanto cambio, ya no sabían ni rezar el padrenuestro. Durante los años siguientes, procedió a disolver y constituir tres parlamentos y a gastarse en desconocidas empresas los impuestos de sus súbditos hasta que, para apaciguar a los muy cabreados ciudadanos, decidió demostrar que era más anglicano que nadie imponiendo esta liturgia a los escoceses. Ni que decir tiene que éstos tiraron las espadas por los aires y se enzarzaron alegremente en una guerra que le costó al monarca un huevo y un par más de parlamentos. Más tarde, ya apeado del burro y firmándole a los escoceses todo lo que le pusieron por delante, se le rebeló Irlanda y mataron a todo el que no fuese capaz de chuparse tres Guinness sin ir al baño. Carlos volvió al Parlamento y pidió más pasta para hacerse un ejército, pero los del Parlamento, con más vista que la reina Amidala y los jedi, temiéndose muy mucho que lo usara en su contra le cerraron el monedero. Carlos trató de mandar a la Torre a los miembros de la Cámara de los Comunes, pero no se dejaron y el rey tuvo que salir por piernas de la ciudad. Con ésto se lió la Guerra Civil Inglesa y, después de múltiples peripecias, el rey acabó perdiendo la cabeza en Whitehall y Oliver Cromwell se convirtió en presidente del Consejo de Estado, un organismo parlamentario que gobernó Inglaterra como república. A ésto lo siguió una racha de puritanismo tan brutal que incluso quitaron los coros y órganos de las iglesias por si algún desgraciado se entretenía en sus misas. No es raro, por tanto, que en 1660 se restaurara la monarquía en la persona de Carlos II. El reinado le salió animado, eso sí. Cinco años más tarde, un barco holandés, en lugar de tulipanes, trajo a la ciudad la Gran Plaga. La peste ya había asolado Londres en la Edad Media, pero esta cepa era tan virulenta que la gente moría en cuestión de horas. La solución fue la obvia: encerrar a los enfermos en sus casas para que murieran sin dar mucha guerra. Suponiendo que los perros y gatos transmitían la enfermedad, los exterminaron a todos para alegría de las ratas, que pudieron proceder a extender la plaga a sus anchas. Esta vez se optó por una escapada a la desesperada. Cuando la plaga se apagó en otoño, más de 100000 personas habían muerto. Por si alguien creía que lo peor había pasado, al año siguiente el Gran Incendio liquidó cuatro quintas partes de la ciudad. Debido a este fuego, la mayoría de los edificios Tudor y Estuardo se perdieron. Hoy en día quedan poco más que parques como Hyde Park, Regent’s Park o St. James Park, bosques de caza reales, para hacerse una idea de la estructura de la ciudad en esa época. Carlos I, en 1637, comenzaría a abrirlos al público en el único de sus gestos que pareció hacerle gracia al vulgo. La campaña de reconstrucción se realizó en gran parte bajo la influencia de sir Christopher Wren y provocó el desplazamiento de las áreas residenciales, desde la City, hacia las atractivas poblaciones de Kensington y Chelsea.


(14)El apego a la soltería está habitualmente ligado a un desapego a la castidad que, en el caso de una reina, es probablemente una combinación ganadora.


Pura Vida: animalillos voladores costaricenses

Por animales no será. Costa Rica tiene una de las poblaciones de animales sueltos (y confiados) mas grande de las que conozco. Aqui van un par de videos de bichos locales: colibries y morfos.

Los morfos son unas mariposas grandes y azules muy chulas que estan por ahi sueltas incluso en San Jose y que, como curiosidad, son el ejemplo de poster de iridiscencia. Las alas estan recubiertas de capas y capas de escamas que reflejan la luz repetidamente y crean interferencias en funcion del angulo de incidencia de la luz y del punto de vista del observador, por lo que los colores varian continuamente, al igual que ocurre con un cristal fotonico. La gracia de esto es que estos bichos ven bastante bien en la banda del ultra-violeta, con lo que se localizan unas a otras a distancias de … ¡hasta un kilometro!

Otra cosa divertida y que esta por todos sitios son los colibries. Aparte de que hay un puñado de especies (trescientas y pico), resulta que el tamaño varia bastante, desde 6 cm hasta 30 o algo asi. Los colibries se pasan el dia bebiendo nectar de flores para obtener las calorías que les permiten volar a toda pastilla. Al parecer, les gustan particularmente las de color rojo o naranja brillante, asi que montar un comedero para colibries y, asi, verlos facilmente, resulta de lo mas sencillo.


Cuadernos de viaje: Camboya (III)

Y, por ultimo en esta serie, una de las nuevas maravillas del mundo: ¡Angkor Wat!


Reino Unido (VII): El arte del divorcio-express

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Después de epidemias, incendios y sólo a falta de que Godzilla pisotease la ciudad, Londres se recuperó rápidamente hasta convertirse en un puerto mercante importante en el siglo XVI, bajo la dinastía Tudor. El rey más conocido de esta dinastía fue, por supuesto, Enrique VIII, cuya vida sentimental más agitada aún que la del príncipe Carlos lo llevó a fundar el anglicanismo. Enrique se casó seis veces. Su primera esposa, Catalina de Aragón, era hija de los Reyes Católicos, que la facturaron a Inglaterra con 15 añitos para casarla con el hermano de Enrique. Cuando enviudó, éste consiguió una dispensa papal para quedársela junto con el reino. Durante un tiempo, estuvo tranquilito peleándose con los franceses, pero cuando intentó subir los impuestos a sus súbditos para costearse las tropas, éstos le contestaron que hasta ahí podíamos llegar y le tocó quedarse en casita. Entre que Catalina no le había dado herederos varones y que tenía una dama de compañia muy mona, Ana Bolena, el rey decidió que, después de todo, lo de la anulación para desposar a su cuñada no acababa de ser válido y que, a fin de cuentas, seguía solterito. Por desgracia para él, esta vez el papa Clemente VII no estaba por la labor. Prisionero de Carlos V, sobrino de Catalina, no le convenía mucho desairar al emperador, así que de divorcio nada de nada. Como la cabeza de la iglesia estaba en contra de su voluntad, decidió Enrique erigirse como jefazo él mismo y autoconcederse la anulación, casándose acto seguido con Ana Bolena. Obviamente lo excomulgaron, pero él respondió cepillándose a los obispos locales, como Tomas Moro, y dándole cerrojazo a los monasterios de la ciudad, cuyas propiedades distribuyó entre los nobles locales para ganar su apoyo. En el medievo se calcula que había hasta trece monasterios en la ciudad, que hoy sólo se recuerdan en nombres de zonas como Greyfriars, Whitefriars, o Blackfriars. La felicidad con Ana le duró poco, ya que acabó acusándola de incesto y adulterio [13] y enviándola a la Torre de Londres a que le cortaran el pelo bien cortito. Lejos de guardarle luto, esta vez se casó con Juana Seymour, hija de un militar a su servicio, que murió al dar a luz a Eduardo, su único hijo legítimo. Decidido a no estar soltero más de lo estrictamente necesario, se casó esta vez con Ana de Clèves, que le venía muy bien para hacer migas con los protestantes alemanes. Cuando la alianza dejó de sere útil meses más tarde, en vista de que la muchacha muy agraciada no era, decidió volver a las Catalinas y se casó con Catalina Howard. A ésta también la acusó de “falta de castidad antes del matrimonio” y adulterio y la liquidó. Por último, se casó con Catalina Parr, que ya había tenido dos maridos antes que él. Esta se convirtió en la primera viuda negra famosa, ya que enterró también a Enrique. Lamentablemente no pudo con el siguiente marido, que la embarazó oportunamente, y murió en el parto.

Como resistirse a este hombreton

Como resistirse a este hombreton

Curiosamente, y a pesar de la lata que dió con el heredero varón, a Enrique lo sucederían dos mujeres, Maria I e Isabel I, la hijas que tuvo con Catalina de Aragón y Ana Bolena respectivamente, ya que Eduardo enfermó de tuberculosis a los 6 años de su reinado y murió sin haber hecho gran cosa aparte de calentar trono. Antes que ellas, reinó durante nueve días Jean Grey, bisnieta de Enrique VII y peón del duque de Northumberland, el hombre tras el trono de Eduardo. María I, apoyada por el pueblo, le compró un billete de ida a la Torre de Londres y, después, procedió a anular todos los cambios eclesiásticos de su padre, persiguiendo a los herejes con tal alegría y fervor que recibió el sobrenombre de María la Terrible y, muy probablemente, bautizó el “Bloody Mary” con algo más ácido que el tomate. Como parte de su vuelta al catolicismo, decidió casarse con Felipe II, lo que la hizo perder el favor del pueblo, y es que a los ingleses nunca les hemos caido demasiado allá, si bien la cosa es mutua. Para colmo, siguiendo las instrucciones de su maridito, mandó a sus tropas a pegarse con los franceses, perdiendo Calais, último botín de la Guerra de los 100 años, en el proceso. Tal vez tuvo suerte de morir a los 8 años de su reinado, pues podria haber acabado en el mismo patíbulo que Jean Grey de haber seguido presionando. Además de Calais, durante el reinado de Maria Inglaterra perdió a unos 300 herejes que, por una razón u otra, le tocaron las narices a la reina. La siguiente y última en la línea era Isabel. Maria, que le veia un aire sospechosamente protestante, la había enviado a la Torre a pesar de que contó con su apoyo a la muerte de Eduardo, pero ella había fingido ser católica a rabiar para salir del paso y se había vuelto a meter en la carrera sucesoria. Naturalmente, en cuanto se coronó, cambió al protestantismo con ciertos matices que definieron definitivamente el anglicanismo. Por lo demás, Isabel I trajo una época de bonanza a Inglaterra. Tras firmar la paz con Francia y dado que le tenía tirria a España, decidió apoyar a cualquiera que fastidiara a Felipe II y hasta encumbró a piratas tan conocidos como Francis Drake con tal de que atacaran sólo barcos españoles. Como guinda del pastel, cuando Isabel se cargó a su prima Maria Estuardo, a la que los católicos consideraban legitima reina, Felipe II tuvo un error de cálculo garrafal al enviar la Armada Invencible a conquistar Inglaterra. Entre el tiempo y algunos otros imponderables, los ingleses le dieron para el pelo a los supuestos invencibles y generaron el marketing necesario para que Europa considerara que la hegemonía española había terminado definitivamente. Tanta alegría debió poner eufórica a la reina, que favoreció la cultura y potenció a dramaturgos y compositores como Shakespeare, Marlowe, William Byrd o John Bull.


(13) El que se puedan llevar ambas cosas a la vez demuestra que en esa época las mujeres salían poco.


Pasarela 2006: coleccion primavera-verano

Por ahi se comenta que no se vestir para la ocasion, asi que, para demostrar que mi guardarropa tiene todo lo necesario para cualquier evento social tal como corresponde a una dama, recopilo la coleccion primavera-verano del 2006, a la que no le faltó detalle. Ahi vamos …

Empezando con un modelito para transporte descapotable y a punto de besar al conductor (gracias a Dios que soy mas rapida de lo que parezco)

Conjunto playero para probar que, efectivamente, mi tio me ponia pelis de James Bond cuando era pequeña

Aqui, preparada para un paseo tranquilo despues del te para coger algo de sol sin que molesten los insectos

Sin olvidar la seguridad, si queremos evitar ese incomodo bronceado tan poco adecuado en segun que circulos sociales, podemos pasear por un sitio mas sombreado

Este es el famoso modelo para remar un poco por el rio, con sombrilla de encajes opcional estilo Cambridge, si alguien se arriesga a soltar una mano en los rapids

Y, por supuesto, la indumentaria para conducir vehiculos a motor para señoritas bien preparadas

Aunque, si el frio incomoda, tambien hay modelos mas abrigados

Y, no olvidemos un traje confortable para pasear tranquilamente por la alegre campiña

Navegar tambien puede ser toda una experiencia con el conjunto de ropa adecuado

Y, finalmente, un elegantisimo traje de baño que realza la figura (de alguien), ya que es verano, despues de todo

Y es que con fondo de armario, todo es posible xD


Cuadernos de viaje: Camboya (II)

Lara Croft en Phrom

Lara Croft en Phrom

Como fan del videojuego Tomb Raider y aunque no me gusto la primera peli (la segunda es harina de otro costal), una vez en Camboya no podia saltarme Ta Phrom, el templo en mitad de la jungla donde se rodo Tomb Raider I. Angelina Jolie no estaba y los monstruos tampoco, pero todo lo demas si. Y yo con mi Moleskine tambien 🙂

Dibujando en Phrom

Dibujando en Phrom

Y esta es la pinta que tiene aquello a boli!

Tri-temple

Tri-temple

Tomb Raider (I)

Tomb Raider (I)

Tomb Raider (II)

Tomb Raider (II)