Con el jaleo de trabajo de fin de año, hace tiempecillo que no tengo tiempo de escribir, asi que os dejo con otra entrega de mis cuadernos de viaje, esta a color y todo y en directo desde Kyoto. Primero, el palacio Imperial, que al contrario que el de Tokyo, si que existe. Para ir a visitarlo hay que sacarse una acreditación, gratuita, pero pasaporte en mano, en la delegación de gobierno que tienen justo al lado, y las horas de visita estan limitadas, asi que siempre es buena idea reservar primero.
Esta pagoda tan chula, de las más altas de Kyoto, está en un conjunto monumental muy cerquita andando de la estación de tren. Aquí si que toca apoquinar, según la costumbre, pero tiene un parquecito muy majo y un par de templos de madera al lado. De todas formas, a estas alturas que más da pagar un templo más o menos











