¡Y mira que hay cosas raras alli en Australia, pero simpaticas al mismo tiempo! (evitando todo aquello que te puede matar y tal, la cosa suele ir bien) Aqui van unos bocetillos de la fauna local del pais. todos los cuales tuve al alcance de la mano (y no me mordieron, no
) ¡Que ilusion entender por fin aquello de la calle Wallabee 42, Sydney!
Archivo mensual: junio 2010
Animalicos del señor: Australia (I)
Cambodia & Angkor
Buenas noches a todos,
Antes de coger carretera para el fin de semana, os dejo una recomendacion literaria: Cambodia & Angkor, por Chavanat, Elsie y Creedy Smith. Se trata de un cuaderno de viaje bastante completito e ilustrado con acuarelas, polaroids, tickets, billetes, sellos y todas esas cosas que me gustan. Esta narrado en primera persona en plan historieta y me dejo con ganas de haber echado bastante mas tiempo en el pais.

El libro esta editado por Edmbooks, aunque yo lo pille por Amazon despues de comprobar que llevaba el equipaje un poco cargado y que estamos hablando de tapa dura. Seguramente se pueda conseguir mas baratito por eBay o, a lo peor, sin gastos de envio en Book Depository. Yo me hice mi propia libretilla, pero cada vez que veo el libro, me entran mas ganas de coger los TRIA y pintar algo a color …
Cuadernos de viaje: Denali (Alaska) (II)
Aqui hay unos cuantos bocetillos rapidos que hice en el Faith Hill Lodge, un hostal tipo cabañas cerca del parque de Denali. El primero es una de las cabañas y el resto son de revistas que habia por alli sueltas. Nos lo pasamos fenomenal en el hostal gracias al dueño y al resto de los visitantes. Les regale unos cuantos dibujos y, a cambio, salimos ganando: tuvimos musica en directo y hasta galletas de chocolate caseras que habia hecho Andrew (he aqui un hombre que sabe como seducir a una mujer
:D:D)
Skywalkers en el gran Cañon
Hace un tiempecillo que abrieron en el Gran Cañon una nueva atracción para sacarle los cuartos al turista incauto: el Skywalk. Se trata de una pasarela con suelo trasparente y forma de herradura que se adentra en el abismo para que todo aquel que quiera soltar entre los 30 y 40 euretes de rigor pueda contemplar el rio bajo sus pies.

Supuestamente, no recomendable para los que sufren de vertigo, pero, en realidad, es mas bien contraindicado para los que tengan claustrofobia, porque no queda un centimetro de suelo que no este ocupado por gente empujándose unos a otros mientras los hualapai, explotando el tema como explotan el resto del parque, nos conducen en plan ganado con prisa pero sin pausa a cruzar de un lado a otro, pararte donde te sacan la foto y montar la cola en la salida para ver si quieres soltar otros 10 pavos por tener en copia la cara de gilipollas que se te ha quedado al darte cuenta demasiado tarde de que te han tomado el pelo (otra vez). A ver, el Gran Cañon es espectacular y estaria genial recorrerlo si no estuviese medido al milimetro donde puedes pisar y hacia donde tienes que mirar. Toda la explotacion de los hualapais estos resulta un montaje en plan parque de atracciones donde no puedes sacar los brazos fuera del asiento. Además, tienes que pagar por packs completos, incluyendo una comida que no hubiera ingerido ni en mis peores dias de ayuno forzoso.

Y por si a alguien el aviso le llega tarde, podeis conformaros pensando que yo pague dos veces. Por mi y por mi hermana, que como os podeis imaginar por la cara que tiene en la foto, decidio en el ultimo momento que pasaba de subirse porque le daba miedo. Y no hay fotos en la plataforma porque, claro, para que dejarte usar tu camara si te pueden saquear con la suya. Un robo a mano armada, vamos. Yo no fui capaz de organizarlo por falta de tiempo y porque mi hermana es alergica al ejercicio fisico, pero si alguno quiere ir al Gran Cañon, que huya como del diablo de los paquetes organizados y tire millas por su cuenta (y suelas). O no digais que no os lo advertí.
¿Quejas del Fast food? ¡¡ Pues toma Slow food!!
Comentan por ahí que es malo comer fast food, pero a mi nadie me habia avisado de que la slow food puede ser aún peor … al menos de cara a la ulcera que te da de aguantar a ver si te traen el segundo a la hora en que tendrías que estar con el café de la tarde. Y para muestra, un ejemplo, que demuestra que el hombre es el único animal que tropieza dos (y tres!) veces con la misma piedra: el Edelweiss, en Málaga.
La primera vez que paseando por el barrio me encontré un restaurante de fondue, como buena amante del queso, decidí darle un tiento. En el local estabamos básicamente mi madre, yo y otras dos personas que, visto lo visto, igual llevaban allí desde Pascua del año anterior. A pesar del vacío del restaurante, la comida tardó en llegar cosa de 3 cuartos de hora, lo cual es fascinante si uno se para a pensar que te la preparas tú mismo en el hornillo de la mesa. Probablemente tuvieron que ordeñar a las vacas (suizas) para hacer el queso … En fin, por lo menos la gente era maja y sólo nos fuimos medio mosqueadas del sitio.
Second round: fight! Visita de un par de amigos de Granada, todos los restaurantes de los alrededores cerrando y sin tiempo de salir del barrio. Probemos suerte de nuevo con el Edelweiss. Misma situación, mismo tiempo de espera, cabreo importante y voto a brios de no volver a pisar el sitio, que, por cierto, no es barato que se diga.
Pues cuando vivia yo en mi feliz ignorancia de que semejante lugar no volvería a ser hollado por mi calzado, me entero sin ninguna alegría de que obra y gracia del sufrido Manolo, que se ofreció como un campeón para buscarnos la comida de navidad al resto de los (güevones) amiguetes, tenemos mesa para 28 en … ¡el Edelweiss! A mi me temblaron las rodillas de hacer la regla de 3: si con 4 personas esperamos 45 minutos … ¡Nos dan las uvas … literalmente! Alguien por allí se dedicó a tranquilizarme con la excusa (vana) de que ellos habían estado ya y no habían esperado tanto. ¡Pero si pides una cola y parece que le ponen las burbujas una por una! Nuestra única esperanza era que habíamos reservado prontito, a las 13:30, así que con suerte llegaríamos los primeros. Y asi fue. Llegamos los primeros … y nos fuimos los últimos. La cosa pintó mal desde el momento en que llegamos y vimos que la ayuda al dueño consistía en dos chavales con cara de alelaos a los que hubo que repetirle las bebidas 15 veces hasta que tuvieron la brillante idea de apuntarlas en un cuaderno. Eso sin contar con que a Uxio lo llamaron señorita, para haberle visto la cara. Y excusatio non petita, acusatio manifesta, alli que aparecio el dueño y nos dijo tan campante algo como “Muchachos, vosotros sois muchos y nosotros muy pocos, asi que tranquilitos”. Y tan tranquilitos! Os juro que salimos de allí a eso de las 9 de la noche!! Hubo mesas en que llegó el postre antes que el segundo plato, tuvimos que pasarnos las bebidas de una a otra en espera de que llegaran las que habiamos pedido. Los platos salieron invertidos y cada uno a su bola, de forma que cada grupo acabó de comer a una hora distinta y con grados de cabreo diferentes. Por el amor de Dios, si te vienen 28 personas con reserva a las que tienes que darles un plato de carne y otro de queso crudos para que se lo calienten solitos … ¿cuantas neuronas hacen falta para prepararlos a las 10 de la mañana y tenerlos listos a las 13? ¿o es que en ese rincón de Málaga no se han inventado los frigoríficos? Lo cierto es que entre 6 y 6:30 pasamos de la ira rabiosa al cachondeo pasota. Y menos mal, porque luego se confundieron en la cuenta … a su favor. Y, por supuesto, no invitaron al clasico chupito post-parto (porque los pusimos a parir con alegria). Lo mejor de todo es que nos dieron su tarjeta. Como si fueramos a volver!! Aunque, visto lo visto, nunca se sabe











